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La tragedia de una diosa

Jesús Ruiz Mantilla

María Callas vivió como cantó. La gran diva, el mito indiscutible de la interpretación operística, se muestra tal como fue en el documental que emite Canal + titulado María Callas, alma de diva (15.37), con sus dotes, su capacidad de deslumbrar, sus filias, sus fobias, sus amores y sus sacrificios. Está la Callas perseguidora de su destino, determinada por su madre, a la que odió, a la que despreció como pago al comportamiento explotador.Nacida en Nueva York en 1923, murió en París hace 21 años, sola, abandonada por los que la alabaron, aunque María Callas siempre se consideró griega. Entre esas dos fechas, dibujó una vida inmensa, digna de un personaje único e irrepetible y plena de riesgos, que asumió y la hicieron grande, la mitificaron pese a su voz, dicen muchos críticos, que si no era tan bella como la de muchas grandes divas, poseía el secreto y las armas para emocionar al público como la de nadie. Su timbre singular, una capacidad teatral exclusiva, de puro fuego, y una vida nada reposada ayudaron a que sobre ella se hayan escrito páginas y páginas.

En el reportaje están las claves sobre su genio y los golpes más dolorosos de su vida. Sus versiones de las óperas de Bellini -Norma, la historia de esa diosa griega enamorada de un invasor romano, sobre todas ellas-, Puccini -Tosca y Madame Butterfly-, Verdi -su gran Traviata, obra que cantó en Lisboa junto a un joven debutante español que también daría que hablar, Alfredo Kraus-, o Richard Wagner, cuya Walkiria tampoco se le resistió, forman parte de un repertorio único que abarcó más de seiscientos títulos en toda su carrera.

También aparecen los aspectos más desagradables de su vida, los que esculpieron un carácter fuerte, a veces cruel y vengativo. Su madre, a la que negó una pensión de 100 dólares al final de su vida; Aristóteles Onassis, el armador griego con quien convivió casi una década y que fue el gran amor de su vida, pero que renunció a casarse con ella y la dejó tirada por la viuda más famosa del momento, Jackie Kennedy.

La producción se ocupa además de sus regresos poco triunfales, sus gustos por ir a contracorriente, anécdotas claves en su vida, como el hecho de que su madre falseara su edad para que ingresara en la Escuela de Canto de Atenas. Debía haber cumplido 17 años, pero en realidad no tenía más que 13. Los engañó y los dejó con la boca abierta. Ahí empezó todo. ¿Quién ha dicho que se debe contar siempre la verdad?

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Sobre la firma

Jesús Ruiz Mantilla
Entró en EL PAÍS en 1992. Ha pasado por la Edición Internacional, El Espectador, Cultura y El País Semanal. Publica periódicamente entrevistas, reportajes, perfiles y análisis en las dos últimas secciones y en otras como Babelia, Televisión, Gente y Madrid. En su carrera literaria ha publicado ocho novelas, aparte de ensayos, teatro y poesía.

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