Entrevista:

"Madrid tiene un público culto que exige pasarlo bien"

Hamish Binns, de 29 años, nació en Escocia, se crió en un barrio irlandés de Londres y vivió un par de años en Chile, fascinado por la herencia de Víctor Jara, Inti Ilimani y Quilapayún. Con tan heterogéneo bagaje, no es de extrañar que la música de su grupo, Finis Terrae, mezcle las jigas y los reels del universo celta con el tango, el pasodoble, el carnavalito andino o la música rusa. La banda se ha fogueado durante los dos últimos años en el circuito de pubs irlandeses de la capital y ahora enfila el reto de un par de escenarios ya clásicos: el Galileo Galilei, el próximo 29 de marzo, y Suristán, algún día del mes de abril. Antes hay oportunidad de disfrutar de su música, fresca y heterodoxa, este fin de semana en Pozuelo de Alarcón. Binns, circunspecto profesor de inglés en jornada matutina, en las aulas de la Saint Louis University, se transforma en agitador jaranero a partir de las cinco de la tarde, cuando la banda emprende los ensayos en su domicilio de Malasaña. ¿Y el sufrido vecindario? "Entre el ruido de la calle y el ruido de dentro, prefieren el de dentro. Son unos santos", bromea. Pregunta. Con ese nombre en latín, les tendrán por una gente muy culta y refinada.Respuesta. Qué va. Más de uno se cree que nos llamamos Finisterre y nos grita: "¡Viva Galicia!".

P. ¿Cómo han conseguido crear una mezcla de estilos tan variopinta?

R. En realidad, en un grupo con dos argentinos, un chileno, un español y un escocés, la fusión de estilos sale de forma muy natural. A mí siempre me ha fascinado la música folclórica de todo el mundo, así que circunscribirme a lo celta me parecía una gran limitación. Claro que hay quien se lleva las manos a la cabeza, pero ya se sabe que los folcloristas son una gente terrible.

P. Usted también ejerce de vocalista. ¿De qué aguas bebe?

R. Paco Ibáñez, Leonard Cohen, Christy Moore... Al final confluyen tantas influencias que suena a algo propio.

P. ¿Qué tal les ha tratado el público hasta ahora?

R. En Madrid hay un público bastante culto, de ese que exige pasarlo bien y no se conforma con cualquier cosa. Si uno está tocando mal ve con toda claridad la cara de disgusto de la gente. En Inglaterra o en Chile me he encontrado con una audiencia mucho más neutral, dispuesta siempre a aplaudir. En ese sentido, las cosas son aquí mucho más interesantes.

P. Y el debú discográfico, ¿para cuándo?

R. Ya lo tenemos grabado, lo hemos empezado a vender en los conciertos y en un par de meses saldrá a las tiendas. Se titula Un milonguero busca asilo en Rusia, para que quede claro que no sólo nos mueve el rollo celta.

Finis Terrae actúa mañana, día 13, en el Centro Cultural de Pozuelo de Alarcón (Camino de las Huertas,s/n). A las 19.00. 300 pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 11 de febrero de 1999.

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