Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Liceo acuerda no dejar obras pendientes para después de la inauguración oficial del teatro

Las cuatro administraciones propietarias y gestoras del Liceo acordaron ayer pedir a Ignasi de Solà Morales, arquitecto responsable de la reconstrucción del teatro, que elabore un presupuesto para poder ejecutar en los próximos meses, antes de la inauguración oficial del nuevo coliseo las obras de acondicionamiento de las salas de ensayos, no presupuestadas, y el proyecto audiovisual que ha de permitir al Liceo convertirse en un plató de televisión en el que se podrán grabar las producciones operísticas. Ambos proyectos habían quedado aplazados hasta después de la apertura del teatro por falta de financiación. También se fijó ayer para el 7 de octubre próximo la inauguración oficial del teatro, tras haber recibido el Liceo la confirmación de la Casa Real de la asistencia de don Juan Carlos y doña Sofía. El Liceo no pondrá a la venta las localidades de esta función inaugural, que serán repartidas como invitaciones entre personalidades representativas de la sociedad catalana. La primera función abierta al público está todavía por decidir, aunque será el 10 o el 11 de octubre. Josep Caminal, director general del Liceo, explicó a este diario que el teatro se inaugurará sin que queden obras pendientes de realizar en el nuevo edificio del teatro. "Se ha previsto que las administraciones aporten al presupuesto del año 2000, fijado en 4.994 millones de pesetas, una partida suplementaria para financiar las obras de acondicionamiento de las salas de ensayo y para poder ejecutar el proyecto audiovisual". Pese a que hasta el 2000 no se contará con la financiación, las obras se realizarán mediante un crédito puente. Ópera cancelada Ante el escaso tiempo que le queda al Liceo para hacer el pertinente rodaje de la compleja caja escénica del nuevo teatro antes de su inauguración, la dirección del coliseo ha optado por cancelar las funciones previstas de la última ópera programada en la temporada inaugural: El burbero di buon cuore, del compositor valenciano Vicente Martín Soler, que debía dirigir Jordi Savall. La supresión de estas funciones permitirá al teatro cerrar sus puertas durante tres meses, entre julio y septiembre del año 2000, y realizar durante este periodo un rodaje complementario de la caja escénica con vistas a poder abordar la alternancia de producciones operísticas en una misma semana, e incluso en un mismo día, a partir de la temporada 2000-2001. La primera temporada pasa así de tener nueve títulos a ocho -Turandot, de Puccini; El caso Makropoulos, de Janacek; Lucia di Lammermoor, de Donizetti; Don Carlo, de Verdi; Beatrice de Tenda, de Bellini; Lohengrin, de Wagner; Le nozze di Figaro, de Mozart, y Sly, de Wolf-Ferrarri-, además de 9 conciertos, 12 recitales líricos y 2 espectáculos de ballet, uno de ellos protagonizado por el Bolshoi de Moscú, con el que se clausurará la temporada. La ópera de Martín Soler no ha sido trasladada a la siguiente temporada, la 2000-2001, al haberse ya previsto que Savall dirija en ella Orfeo, de Monteverdi. El Liceo negocia actualmente la situación de las localidades que poseían los antiguos propietarios del teatro y las de los abonados. Está previsto que después de Semana Santa, cuando ya se tenga el mapa de la localización de ex propietarios y abonados, se abran las taquillas para poner a la venta al público las entradas de la primera temporada. El Liceo prevé superar el récord de sus abonados con la reapertura del teatro. "En la temporada del incendio, el Liceo tenía 7.800 abonados; ahora aspiramos a conseguir 10.000, lo que supondría 1.500 abonados más que en la mejor de las temporadas, la 1991-1992, en la que se llegó a 8.500", explicó Caminal. En la reunión que el consorcio del Liceo celebró ayer en el Palau de la Generalitat, Joaquim de Nadal, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, relevó a Santiago Fisas, representante del Ministerio de Cultura en el coliseo, en la presidencia de la comisión ejecutiva del teatro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de febrero de 1999