REINA DISPENDIOSA
Según las revistas especializadas de Noruega, los súbditos de la reina Sonia no están muy conformes con lo que consideran gastos superfluos exagerados por parte de ésta. Especialmente ahora, cuando la caída en picado del precio del petróleo ha obligado a los noruegos a ajustarse el cinturón, la inversión de varios millones para renovar el guardarropa o la compra de joyas por valor de 300 millones de coronas, así como el equipamiento de nuevas salas de tratamiento de belleza en el castillo real han suscitado comentarios negativos entre los ciudadanos. El último "exceso" de Sonia, según cuenta la revista Oír y Ver, es un costoso tratamiento de belleza destinado a eliminar algunas inevitables arrugas del rostro cuando se llega a los 61 años, como es el caso de la reina. El tratamiento en cuestión, que ya tuvo una primera fase con un experto en belleza de Londres, consiste en trabajar la piel con ondas electromagnéticas para eliminar así las arrugas. El tratamiento habría continuado en Oslo, en el castillo real, dentro del mayor secreto, pero no lo suficiente para evitar que haya llegado a oídos indiscretos que lo han hecho público.-


























































