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Entrevista:

"No se van a privatizar los aeropuertos"

Ingeniero industrial y licenciado en Económicas, este gallego de 59 años es un buen conocedor de lo público- ha sido, entre otras cosas, director general de Navegación Aérea y ha ocupado diversos altos cargos en RENFE- y de lo privado, ya que viene de la dirección general de la consultora Norconsult. Llega a AENA decidido a acometer un trabajo en estrecha colaboración con las compañías aéreas, y con una obsesión: "Dar un buen servicio"

No le conocía de nada, pero el pasado día 3, San Francisco Javier, Francisco Cal, el nuevo presidente de AENA, que gestiona los aeropuertos españoles y la navegación aérea, llamó al presidente de Iberia, Javier de Irala, para felicitarle por su santo. "Eres mi cliente", le dijo, "y yo siempre felicito a mis clientes". Cal inauguraba así lo que pretende ser un nuevo modo de hacer en AENA, un ente público cuya imagen, siempre oscura y poco conocida, ha quedado muy deteriorada por los problemas acontecidos en el primer aeropuerto de España, el de Barajas.Cal dice que su primer objetivo es "dar un buen servicio" a sus clientes. Para ello cuenta con una plantilla de más de 9.200 personas y una tecnología puntera, pero también con una inmensa burocracia, nada buena para ser eficaz en un mercado que, sólo en tráfico de pasajeros, crece a un ritmo superior al 6%.

Pregunta. Usted llega a un sector que está casi hecho un erial...

Respuesta. Yo no diría eso.

P. Bueno, muy agitado.

R. Agitado sí. Por un lado porque es un sector que está en la punta de la tecnología, con unas prestaciones altamente demandadas, y, por otro, está agitado por una serie de circunstancias tal vez muy puntuales. En este momento, incluso puede confundirse AENA con Barajas. Ha habido que hacer cosas muy deprisa, y cuando se hacen así, en ocasiones no se produce toda la coordinación que sería deseable.

P. ¿Con qué espíritu llega al cargo?

R. Con mucho entusiasmo. Yo veo esto como un gran reto. Estamos en una empresa de servicios y nuestro objetivo es el cliente. Las compañías aéreas primero, y después el pasajero, que es el objetivo final. Tenemos que volcarnos en darles un buen servicio, en facilitar las cosas. De esto habla el ministro de Fomento cuando se refiere a una reestructuración.

P. Pues se ha entendido que se refería a privatizar aeropuertos. R. Desde luego, no es ése el encargo que tengo. No sé en un futuro lejano, pero ahora no se van a privatizar. Lo que se quiere es ir a una descentralización, de manera que los aeropuertos tengan capacidad de decisión y no tengan que pedir permiso a Madrid para todo, sino ayuda. Porque, además, en la solicitud de permiso se consume mucho tiempo y energía. Se trata de que quienes están en contacto con el cliente, es decir, cada aeropuerto, decida lo más conveniente. P. ¿Y hay planes de cerrar alguno?

R. Ninguno. Al contrario, se están pidiendo permisos para hacer nuevos. Ahora gestionamos 40 de interés público.

P. ¿No son muchos? Hay comunidades autónomas, como el País Vasco, donde hay tres y el de Pamplona, y en Galicia hay otros tres, casi uno por provincia.

R. Es posible que sean muchos. Pero más importante que el número es su equipamiento. No todos tienen que tener la misma dotación, y no la tienen.

P. De los 40, ¿cuántos pierden dinero?

R. Le digo cuántos ganan. Entendiendo por ello tener más ingresos que gastos, ocho. Pero es que muchos de los que pierden tienen un componente de servicio público incuestionable.

P. ¿Y AENA gana o pierde?

R. Tiene una situación bastante equilibrada. Financia ella misma sus inversiones, que son enormemente importantes, ya que rondamos los 100.000 millones de pesetas anuales, al margen de los Presupuestos del Estado.

P. ¿Cree que funcionan bien los aeropuertos?

R. En términos generales, creo que están ofreciendo unos servicios muy aceptables. Y eso se ve en los foros internacionales, como el PRC, la comisión que evalúa las actuaciones del sistema europeo de gestión de circulación aérea. España está entre los primeros países en navegación aérea, de manera que ya en los informes del mes de octubre no aparece con índices de retrasos significativos. Esa comisión evalúa 27 países de Europa, aunque es verdad que sólo trata los retrasos de navegación aérea.

P. ¿Para el ciudadano común eso qué significa?

R. Que son demoras debidas a problemas de control de tráfico aéreo por saturación de rutas, y no las provocadas cuando las compañías llegan tarde y no enlazan, o las que se producen en los propios aeropuertos por maniobras en sus plataformas. Para que los retrasos en navegación sean menores lo que estamos haciendo es aumentar el número de controladores para poder desdoblar sectores, es decir, que si una determinada zona tiene ahora una posición de control tenga dos y aumente así la capacidad de tráfico.

P. El pasajero que está sufriendo los retrasos debe estar hecho un lío. No sabe si los problemas provienen de las compañías, los aeropuertos, los controladores... El caso es que llega tarde.

R. Hay una comisión de puntualidad que ya trabaja en Barajas, donde los problemas son más graves, para analizar de forma homogénea todas las causas de los retrasos. De sus trabajos se deduce que la causa fundamental de los mismos es la falta de enlace en las compañías, o sea, que el avión que tiene que salir no llega a tiempo de un destino previo, con lo que pierde el slot (permiso de aterrizaje), tiene que solicitar otro y crea una cadena de retrasos.

P. ¿Y cuáles son, a su vez, las causas de que llegue tarde? R. Pues se están estudiando con más detenimiento. Hay multitud para que un avión no salga a su hora. Por ejemplo, hace pocos días en Santiago se pinchó una rueda. Hay problemas también con los servicios en tierra, y muchas veces el retraso es por motivos meteorológicos. En uno de mis últimos viajes, en Barajas estuvimos esperando cerca de media hora a dos pasajeros que se habían perdido en el aeropuerto. P. Con la señalización que hay, no es de extrañar.

R. Sí, es verdad que hay problemas al respecto, y es una de las cosas que quiero solucionar. Como el tema de los accesos, o de los taxis. No sólo en Barajas, en todos los aeropuertos hay que dar un buen servicio, y eso incluye no sólo la navegación aérea, el control del tráfico, sino la limpieza, el servicio de equipajes, las tiendas, las restauración... y, por supuesto, la puntualidad.

P. ¿Cómo ordenaría las prioridades?

R. La primera es el servicio al pasajero, y eso pasa necesariamente por una buena puntualidad. Y cuando no se consigue hay que informar claramente. Y hay que dar buen servicio a las compañías. Tenemos que estar íntimamente unidos a ellas.

P. ¿Qué se va a hacer para mejorar la puntualidad?

R. Tenemos que buscar un sistema de análisis de causas en tiempo real para poder corregirlas sobre la marcha. Es decir, que se sepa no que se ha producido un retraso, sino que se va a producir y tomar a tiempo las medidas correctoras que lo eviten.

P. Barajas ha sido a veces una pesadilla. ¿Qué actuaciones va a acometer en ese aeropuerto?

R. Es, desde luego, una preocupación básica. De momento, su director ha entrado a formar parte del comité de dirección de AENA. Al tiempo se le ha encomendado una coordinación extrema con las compañías, porque estamos todos en el mismo barco. Además, se va a ampliar la terminal internacional con cinco nuevas pasarelas, se va a construir una nueva terminal, y ya funciona la tercera pista.

P. Con problemas de ruido.

R. Se está trabajando para reducirlos o, en su caso, aislar edificios para mitigarlos.

P. ¿Madrid necesita un nuevo aeropuerto?

R. Estamos estudiando la posibilidad de otra nueva pista en Barajas, un segundo aeropuerto o ambas cosas a la vez, y lo estamos estudiando a marchas forzadas.

P. ¿Qué va a pasar con la zona civil del aeropuerto de Torrejón? ¿No ha sido un fracaso?

R. No lo creo. De realizar 60 operaciones el año pasado, se ha pasado a más de cien. En enero las compañías comerciales volverán a Barajas, pero Torrejón se va a seguir utilizando para aviación general, es decir, los aviones privados.

P. ¿Se corre el riesgo de que aeropuertos como el Charles de Gaulle, de París, o el de Lisboa recojan tráfico que no viene a Madrid simplemente por la saturación de Barajas?

R. Hay que evitarlo. Hasta ahora, el aeropuerto Charles de Gaulle se estaba llevando carga y hemos hecho una operación muy importante en Barajas para solucionarlo.

P. AENA participa en varias empresas. Tiene, por ejemplo, una filial de carga y otra que actúa en el mercado exterior, y distintas participaciones en una consultora, en restauración... ¿Va a permanecer en ellas?

R. Es un capítulo que ahora me preocupa menos. La aproximación al cliente y ser líderes en navegación aérea introduciendo la navegación por satélite son asuntos más prioritarios.

P. ¿Cree que tiene sentido un ente que se ocupa tanto de la limpieza de los aeropuertos como de la navegación por satélite?

R. Prácticamente navegación aérea y aeropuertos están unidos sólo por aspectos de tesorería, lo que es muy positivo porque se optimizan recursos, y tengo el firme propósito de dar a navegación aérea la máxima autonomía de gestión. Si bien tiene que estar muy ligada a aeropuertos, entre otras cosas, porque allí están las torres de control.

P. ¿Se va a potenciar la internacionalización de AENA?

R. Sí, en todo lo que podamos y siempre que no suponga una distracción de nuestros principales objetivos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de diciembre de 1998

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