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La caza del dopaje en Francia alcanza a los ciclistas aficionados

Dos ex ciclistas franceses, Claude Deschamps y Jacques Guillandou, han sido encarcelados y varios más procesados bajo la acusación de haber suministrado a corredores no profesionales lo que en la jerga acuñada en las carreras regionales se conoce como pot belga (mezcla belga), un cóctel explosivo hecho con cocaína, heroína, cafeína, anfetaminas y analgésicos. Después de haber puesto contra las cuerdas a los ciclistas del pelotón internacional durante la pasada edición del Tour, la justicia francesa ha empezado a investigar el dopaje en los escalones inferiores. Los primeros resultados no son menos espectaculares, con el agravante añadido de que estos aficionados no cuentan con el control médico de las figuras.Esta red de consumidores-traficantes operaba en el área de Poitiers pero, según fuentes de la investigación, tiene ramificaciones internacionales e implica a decenas de clubes ciclistas regionales. La primera pista surgió de forma puramente accidental. Un corredor aficionado, Fabrice C., que participaba en la Cycle, carrera regional de Poitiers, se presentó en mayo último en la consulta de un médico deportivo con síntomas de taquicardia aguda y fiebre elevada. A modo de explicación, el aficionado entregó al médico un frasco que guardaba los restos de la mezcla de productos que se había inyectado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de diciembre de 1998