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La policía aplaza operaciones anti-ETA por el proceso de paz

"El Estado no está en tregua", insiste el Gobierno

Las fuerzas de seguridad del Estado han aplazado en las últimas semanas algunas operaciones antiterroristas en marcha, aunque ninguna de ellas de gran importancia, para que el proceso de paz no se vea interferido. Fuentes gubernamentales insisten en que "el Estado no está en tregua" y que el Gobierno ha ordenado a las fuerzas de seguridad no parar ninguna operación de envergadura que pueda surgir. Desde que se inició la tregua, hace dos meses, no ha sido detenido ningún etarra o presunto colaborador de ETA.

Entre enero y septiembre de este año fueron detenidas unas 100 personas por supuesta implicación en actividades vinculadas a ETA. Desde que la banda anunció, el 16 de septiembre, el inicio de un alto el fuego indefinido, sólo la Ertzaintza ha realizado alguna detención, pero únicamente por casos de violencia callejera. Nadie ha dado la orden de no realizar detenciones, puesto que sería ilegal. En el comunicado de la tregua, ETA decía que litimaría su actividad "a las tareas habituales de suministro y mantenimiento de las estructuras y a su derecho de defensa en hipotéticos enfrentamientos". Interior sostiene que las fuerzas de seguridad no han bajado la guardia. Pero las estadísticas confirman que los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil destinados en el País Vasco y Navarra han ralentizado su trabajo de represión sobre los etarras y sus grupos satélites. Fuentes próximas a la lucha antiterrorista admiten, en este contexto, que los mandos policiales habrían decidido posponer dos operaciones contra sendos grupos de ETA para no entorpecer el proceso de paz. Los supuestos terroristas o colaboradores estaban controlados, pero se ha preferido no actuar, al menos de momento. Los responsables de la operación entienden que una actuación de este tipo, tanto por sí misma como por el riesgo de que se produjeran víctimas en un posible enfrentamiento, podría dificultar el proceso para que los terroristas dejen las armas para siempre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de noviembre de 1998