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Aznar asume "la responsabilidad" de liderar el proyecto democristiano en el mundo

José María Aznar se siente seguro y en alza, no sólo en España y en el PP, sino internacionalmente. Ayer lo demostró en la sesión de clausura de la XII Asamblea General de la Internacional Demócrata Cristiana, que proclamó en Madrid como nuevo presidente al diputado español del PP Javier Rupérez. En ese foro, Aznar asumió personalmente que le "corresponde en estos momentos la responsabilidad muy singular" de liderar los valores demócratacristianos, que identificó con los del "centro reformista" que él mismo quiere consolidar en su partido en el próximo congreso de enero.

El discurso de clausura de Aznar ante la convención de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC) se esperaba con cierta expectación por si podía anticipar alguna de sus herméticas ideas sobre el XIII congreso del PP, proyectado para los días 29, 30 y 31 de enero. En ese sentido, el presidente defraudó porque no regaló muchas pistas.Aznar prefirió construir una tesis de contenido internacional, con una reafirmación explícita de los valores demócrata cristianos, aunque incluso ahí se reservó la administración de píldoras a distintos destinatarios. A las formaciones pertenecientes a la IDC que no quieren modificar su nombre para incluir el adjetivo de popular, como algunas latinoamericanas y como la catalana Unió Democrática que encabeza Josep Antoni Duran Lleida, Aznar les indicó que no deben ser "guardianes, cancerberos o gendarmes" de ninguna "esencia histórica" anclada en el pasado para no fracasar en el futuro.

El presidente español aprovechó ese foro para enviar otro aviso a los partidos, no precisó cuáles, que aún buscan su ideología. Aznar reiteró que la suya y la de los demócratacristianos está plenamente vigente: "No nos hace falta disfrazarnos de nada, no nos hace falta adulterar nuestras ideas porque nuestras ideas son las que han triunfado".

Nacionalismos excluyentes

El PP que preside Aznar comparte teóricamente objetivos en la IDC con la UDC de Duran y con el PNV que preside Xabier Arzalluz, que por otra parte sí son miembros fundadores. Aznar, ayer, ubicó su proyecto del PP como un partido de "centro reformista" en una "comunidad internacional abierta, integradora, donde no quepa ningún tipo de particularismo ni nacionalismo excluyente que pueda traer desestabilización o conflicto, donde se respeten los derechos y se cumplan las obligaciones de cooperación". Luego, reafirmó la vigencia de la Constitución española, que celebra su vigésimo aniversario y que esos partidos pretenden reformar. Y advirtió que la Carta Magna "seguirá siendo la guía con la que entrar en el siglo XXI".Fue ahí cuando Aznar situó su fundamento político y el de cualquier partido con vocación mayoritaria y de gobierno en el centro. Con un programa nada "inmovilista y que no mire atrás" sino capaz de enfrentarse a los nuevos retos y cambios del siglo XXI y que glosó en: un concepto del Estado más reducido, una defensa a ultranza de la ética pública y una integración internacional sin exclusiones que cimente una sociedad más solidaria y con más oportunidades y empleos.

En una intervención genérica de veinte minutos, Aznar se reservó el mensaje final para los planes que tiene para el PP en España. No quiso ser muy explícito. Sí destacó que el PP es hoy "el partido más importante, numeroso, grande y con más responsabilidades de Gobierno" en España y que "más aporta al Grupo Popular Europeo".

Esa alabanza tenía por objeto, además de ratificar el buen momento electoral del PP, autosituar al propio Aznar como líder mundial del centro derecha. Aznar puntualizó así que el PP pidió primero permiso a la IDC para entrar como partido observador, luego se integró en algunos de sus órganos y ahora ha colocado al nuevo presidente, cargo que recayó el sábado en Javier Rupérez por amplia mayoría.

En ese contexto, tras refrescar otros oradores durante esta asamblea su temor a caer en el pesimismo ante "el vendaval socialista" que gobierna en gran parte del mundo, fue cuando Aznar asumió su liderazgo internacional: "Ahora nos corresponde a nosotros, en estos momentos, una responsabilidad singular y algunos estamos especialmente dispuestos a ejercerla".

Esta alusión le sirvió también a Aznar para recordar la "profunda tarea de renovación" que tiene pendiente en su propia casa, el PP español. Y aprovechó ahí para presumir de otra diferencia con respecto a otros partidos, en clara referencia al PSOE: "Hay veces que se entiende que la renovación de las organizaciones, de las ideas de los partidos, las debe hacer uno cuando los ciudadanos le hacen abandonar el Gobierno. Nosotros vamos a hacer algo distinto, vamos a abordar una nueva renovación de nuestra organización, de nuestras ideas, nuestros dirigentes, estando en el Gobierno".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de noviembre de 1998

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