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FÚTBOL: LIGA DE CAMPEONES

El Barça no tiene respuestas a la derrota contra el Bayern Múnich

El día siguiente a la dolorosa derrota del Barça ante el Bayern, el Camp Nou permanecía en el mismo estado de aturdimiento que al terminó el encuentro.La sesión preparatoria fue atípica respecto a la de un día cualquiera. No hubo terapia de grupo en el vestuario -sólo una breve reunión de 20 minutos-, ni sobre el campo. Ni siquiera apareció la imagen dura y severa de Van Gaal. El técnico no reprendió ni rectificó a ningún jugador, y sólo mantuvo una relajada charla con el capitán Pep Guardiola.

La directiva que preside Josep Lluís Núñez también permanecía en silencio. No hubo respuesta, sólo mutismo oficial -salvo unas palabras de Jaume Sobrequés para instar a cada uno a asumir sus responsabilidades y reiterar que el proyecto del club es a largo plazo-, y mucho abatimiento tras la derrota ante el Bayern que lleva tintes de condicionar el año del Centenario, que incluye la disputa de la final de la máxima competición continental en el Camp Nou.

La plantilla revivió el estado de ánimo que supone vivir con un pie fuera de la Liga de Campeones por segundo año consecutivo. "Es un palo similar al que tuvimos ante el Dinamo de Kiev la pasada temporada", explicó Abelardo. "Estamos afectados y tristes", puntualizó Giovanni. "Es la misma sensación del pasado año. Esperamos que no nos afecte para levantar el vuelo el próximo domingo en Oviedo".

El brasileño no apeló a la mala suerte del equipo. "No es una excusa decir que los alemanes tuvieron suerte. Nosotros jugamos al toque y ellos al patadón. En esta ocasión venció el patadón pero el fútbol lo puso el Barça".

Guardiola, mientras, calificó de "golpe duro" la derrota y apeló al destino para que el Barça "vuelva a su sitio". El capitán azulgrana analizó las razones del traspié diciendo: "Nos falta un poco para ser un equipo fuerte, potente, ese punto que marca la diferencia entre un equipo que juega bien al fútbol y a la vez sea ganador", señaló. "Debemos de seguir en esta línea, aunque tengamos algún que otro disgusto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de noviembre de 1998