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FÚTBOL: COPA DE LA UEFA

El Celta convierte en útil el talento

Mostovoi abandera la sensacional victoria ante el Aston Villa en Birmingham

A medio plazo, el buen fútbol siempre compensa. La fortuna castigó miserablemente al Celta en Balaídos, pero la convicción y la fidelidad a un proyecto le retribuyeron anoche por todas las amarguras pasadas. Maravillosamente dirigido por Mostovoi, el Celta volvió a exhibir en Birmingham la bandera del mejor fútbol -ése que se elabora con delicadeza e ingenio- y consumó una hazaña que algunos creían imposible. De paso, el Celta garantizó al Villa Park un lugar en la historia del fútbol gallego, al reeditar la proeza que hace cinco años protagonizó el Deportivo.Desde el saque inicial, el partido no conoció la tregua. La tensión no decreció ni un segundo y Celta y Aston Villa ofrecieron una gran noche de fútbol, un espectáculo emocionante e intenso, en el que el conjunto vigués volvió a demostrar su altura futbolística. Hoy por hoy, no hay ningún equipo en España que supere colectivamente al grupo de Víctor Fernández. Fabrica el Celta un fútbol exquisito y abierto, basado siempre en el toque y los apoyos, y en el propósito de jugar el mayor tiempo posible en el campo del adversario. Sobre sus muchos buenos futbolistas, volvió a elevarse anoche la figura genial de Mostovoi, que una vez que ha logrado encajar en España su difícil carácter se está mostrando como un futbolista inmenso, un media punta sobrado de regate, visión de juego y disparo. En esas tres suertes brilló anoche especialmente y dejó su firma en todos los goles del Celta.

ASTON VILLA 1 - CELTA 3

Aston Villa: Oakes; Charles (Draper m. 46), Ehigou, Southgate, Barry (Vassel m. 65), Wright; Hendrie, Taylor, Thompson (Grayson m. 83); Joachim y Collymore.Celta: Dutruel; Míchel Salgado, Cáceres, Djorovic, Berges; Karpin (Tomás m. 70), Mazinho, Makelele, Mostovoi; Sánchez (Eggen m. 57) y Penev (Cadete m. 77). Goles: 0-1. M. 26. Sánchez marca ante la salida de Oakes. 1-1. M. 29. Collymore transforma un penalti por mano de Mazinho. 1-2. M. 34. Falta junto al semicírculo del área que transforma Mostovoi con un disparo raso. 1-3. M. 48. Penev remata por encima del portero. Árbitro: Amand, belga. Expulsó a Berges (m. 56) por doble amonestación y amonestó a Míchel Salgado, Penev, Barry, Hendrie, Taylor y Draper. Unos 22.000 espectadores en el Villa Park de Birmingham.

Agarrado a su victoria en Balaídos, el Villa optó sin rubor por agruparse en el centro y buscar el contragolpe, con la confianza de que el rival cometería descuidos en su anhelo de igualar la eliminatoria cuanto antes. Pero excepto alguna carrera de Collymore y de los esporádicos avances del lateral Charles, los británicos se limitaron a contemplar el recital de toques del Celta que siempre llegó arriba con un fútbol minuciosamente elaborado con la participación de todo el equipo. Penev y Míchel Salgado anunciaron algo grande, pero hace tiempo que ya es costumbre en el Celta que el honor de los goles decisivos corresponda a Sánchez, quien resolvió a la perfección un maravilloso pase de Mostovoi al interior del área.

El ruso aparecería minutos después para sacar a su equipo de una situación muy comprometida. Por el medio se había entrometido el árbitro belga, un incompetente que señaló penalti en una jugada en que la mano de Mazinho fue tan flagrantemente involuntaria que ni los británicos alzaron la voz para protestar. Pero el Celta no se achicó con el empate de Collymore y sólo cinco minutos después, en el 34, Mostovoi se volvía a coronar con un fantástico lanzamiento de falta.

Para allanar el terreno, el Celta recibió un empujoncito de la fortuna al inicio de la segunda parte. Penev hizo el tercero en un sonora cantada del portero local y poco después un fortísimo disparo de Thompson se fue al palo. Pero de nuevo llegó el árbitro para sembrar de obstáculos el camino del Celta. Con más de media hora por delante, el belga Amand mandó a Berges a la ducha por una falta inofensiva. Puesto en esa encrucijada, el Villa recurrió a la británica: trató de convertir el partido en una sucesión de bombardeos y choques, pero aun en esos momentos, el Celta se defendió con decoro, volvió a enarbolar la bandera del toque y acabó el partido, como los grandes, imponiendo su estilo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de noviembre de 1998