VENTARRÓN EN EL DESIERTO

Con sombrero de paja, gafas oscuras y camisa playera recibió Muammar el Gaddafi al corresponsal más curtido de la BBC, John Simpson. Muy sonriente, el líder libio aseguró que su país desea la paz y necesita del resto del mundo para levantar su maltrecha economía. Tan relajado estaba el anfitrión, que el equipo televisivo británico que le filmaba no acertó a identificar, al principio, el origen de un curioso ruido. Cuando las ráfagas arreciaron, el cámara sufrió un ligero temblor. El máximo representante de Libia había hecho una ventosidad, y otra, y otra. Simpson advierte desde las páginas del rotativo The Sunday Telegraph que el espectador "podrá contemplar la amplia gama de excentricidades del coronel". También apunta dos posibles explicaciones al flatulento suceso. El coronel Gaddafi lleva muletas porque se ha roto un hueso de la pelvis. Y cuando empezó a reír sin freno, además, comentaba las desventuras íntimas del presidente Bill Clinton. Afortunadamente, el encuentro se produjo en una tienda tradicional libia que se supone bien aireada.-


























































