La trastienda de la campaña

Los partidos se apoyan en el fervor de cientos de militantes y simpatizantes para que nada falle

El engranaje del montaje electoral vasco está en marcha. Por delante, quince días de ritmo trepidante en los partidos que concurren a los comicios. Atrás quedan meses de preparativos minuciosos. Decenas de millones de pesetas invertidos. Por delante, cientos de militantes dispuestos a obedecer con fervor religioso: colocan sillas, cocinan, reparten propaganda, controlan las luces en los mítines. Lo que haga falta. Son los auténticos cerebros de los comicios. ¿Temores? Apenas uno: el inevitable miedo a encarar lo imprevisto. Como la lluvia incesante que amenaza con anegar el País Vasco.Rodolfo Ares, director de las campañas electorales de los socialistas vascos desde hace casi 20 años, implora al dios de la lluvia que llora sobre Euskadi. "Si esto no para, vamos a tener que cambiarlo todo. Llevamos meses preparando la campaña y este diluvio puede llevarlo todo al traste", resalta. Coordina un equipo de más de 30 personas, improvisados tramoyistas, aunque en realidad la ayuda proviene de muchas más manos. "Contamos con doce mil afiliados que hacen de todo", presume Ares.

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El lema del PSE-EE es Las cosas claras, y para que ningún vasco del 1.800.000 que conforman el censo se quede sin conocerlo, los socialistas han invertido 160 millones de pesetas en la campaña. "Al buzoneo se han destinado 45 millones. La publicidad en las cien vallas que hemos colocado acapara un 20% y la contratada en los medios de comunicación unos diez millones. Vamos a distribuir diez mil programas y 300.000 folletos", recita de memoria Ares.

En plazas y barrios

La plataforma Euskal Herritarrok, gestada en HB, se gastará 60 millones de pesetas y pondrá toda su fuerza en la militancia. "Para nosotros lo fundamental es el contacto con la gente en la calle, para que todos conozcan nuestro mensaje: Tiempo de soluciones y por eso habrá charlas y encuentros en las plazas y barrios de los pueblos y ciudades", explica Josu Tellería, de la oficina de prensa, quien no recuerda con precisión el reparto de la inversión. EH también dejará en los buzones su programa y el sobre con la papeleta de voto sin olvidar los inevitables mítines. "Nos estamos conformando como una realidad y nuestro objetivo es superar los 11 parlamentarios que tiene ahora HB", expresa el portavoz abertzale.El Partido Popular será la fuerza política que más invierta en la campaña, 165 millones; aunque no alcance el tope máximo de 174 millones que autoriza la Junta Electoral. Su lema Por un país para todos, se leerá en 223 vallas de tres por ocho metros. Los populares desean una campaña "limpia". Empapelarán, sin embargo, 226 cabinas y colocarán 5.000 carteles. El soporte propagandístico se compone también de 23 mapas informativos, 3.900 cuñas de radio y tres vídeos televisivos.

La campaña de Izquierda Unida-Ezker Batua será más modesta económicamente y gastará 80 millones. No obstante, para que su lema El voto solidario esté presente en la calle, ha destinado el 30% a publicidad en medios de comunicación y un 24% a buzoneo. El resto, a otros gastos como a los 150.000 crípticos que se repartirán por la calle; los 6.000 carteles que se colocarán en paredes; los 1.500 programas y 10.000 pegatinas. Cuatro furgonetas y dos autobuses que en otro tiempo circularon por las calles de Londres completan su equipaje. "Llevamos trabajando a fondo desde enero. No puedo dar cifras, pero son decenas los militantes y simpatizantes que participan. Nos jugamos mucho en estos comicios", sentencia María Luisa Sánchez, responsable de coordinar la campaña de IU-EB, formación que tiene seis parlamentarios en Vitoria.

El PNV también ha preferido que su presencia en las calles no sea excesiva y ha optado por una campaña "no convencional", según su coordinador Paco Ayende. Este partido conservador sorprende con la imagen publicitaria más provocativa de la campaña: una pareja de apasionados jóvenes besándose en las escaleras del metro de Bilbao. Los nacionalistas han invertido cerca de 144 millones en los comicios. "Unos 27 para anuncios de prensa; 19 para cuñas de radio; 12 para vallas, 45 para buzoneo; 6,8 para pins y pegatinas; 6,2 para sobres y papeletas; 11,6 para actos públicos y 11 millones a varios", pormenoriza el dirigente nacionalista. En los días previos a la campaña, el PNV ha remitido 400.000 cuestionarios y ha obtenido un 10% de respuestas. Tras las bambalinas se encuentran sus 30.000 afiliados. Su lema Queda mucho por hacer.

Sólo en Álava

Unidad Alavesa se presenta sólo en la provincia de Álava, donde es la primera fuerza política, y para seguir siéndolo ha gastado 35 millones en los comicios vascos. Un 35% lo destinará a publicidad; cuatro millones a folletos y trípticos; siete a la distribución de mecheros, llaveros, globos, golosinas y pins. El resto, sin especificar, será para buzoneo.Esta fuerza política no pega carteles ni coloca fotos de los candidatos pero su lema Álava como Navarra acapara absolutamente todas las cabinas telefónicas de Álava. Un portavoz del partido resalta que durante las semanas previas a la campaña son cientos de afiliados y voluntarios los que se acercan a la sede a ofrecer su apoyo. Como siempre, "para lo que haga falta".

El dirigente navarro de Eusko Alkartasuna (EA) Koldo Amezketa es coordinador de la campaña de su partido. Desde el verano, el móvil se ha convertido en un apéndice de su mano derecha. "Esto es una locura. Cada minuto se complica la cosa", se queja sin perder la paciencia. El partido que lidera Carlos Garaikoetxea ha dispuesto de 80 millones de pesetas para gastos de campaña, que se han distribuido casi proporcionalmente entre buzoneo, publicidad en medios de comunicación, propaganda exterior y otros. Como el resto de grupos que acudirán a las urnas el próximo día 25, también EA se ha lanzado al envío de sobres con las papeletas de votos y de su programa con el lema Hacia una nación progresista para todos. Amezketa está respaldado por una legión de simpatizantes y afiliados que colaboran con fidelidad canina. "No tenemos un cerebro detrás. Trabajamos todos. Eso sí, tenemos nervios de acero y ahora la lluvia", suspira como si revelara un secreto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 09 de octubre de 1998.

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