Una solución y una recompensa
No es una apuesta, pero si una solución no traumática a una situación delicada. Cumplidos los 60 años, Luis Aragonés cuenta con la disponibilidad exigible, el currículo suficiente y el apoyo de los jugadores necesario para convertirse en seleccionador. La figura del Sabio de Hortaleza difícilmente provocaría un conflicto, aunque sea por respeto a su persona. El cargo sería la rúbrica a un historial que contempla títulos como la Liga con el Atlético y actos como su solidaridad con la plantilla en el motín del Hesperia en el Barça. Juegan en su contra sus cambios constantes de ánimo y, sobre todo, un fútbol dejà vu. Ha jugado toda la vida de la misma manera y ha convertido a futbolistas prescindibles, como Otero o Ferreira, en puntos de referencia. Le llaman siempre de usted.


























































