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VUELTA 98

Jalabert, el "tigre de la carretera"

No fue una etapa en línea aburrida el arranque de la Vuelta. Corta en kilómetros (161), competitiva, con una pequeña dosis de dureza y estrechez del recorrido en algunos de sus tramos, que podían llegar a cortar el pelotón. El diseño de la ruta pretendía provocar sorpresas. Nada de eso ocurrió. La primera etapa dictó una fotocopia de las últimas ediciones. Triunfo de etapa y primer jersey amarillo para un extranjero. Ayer el turno correspondió a Markus Zberg, un ciclista suizo de 24 años con una prometedora progresión. El corredor del Post Swiss Team es un tipo rápido, aunque no atiende al perfil de los sprinters clásicos. Con la meta a la vista y en la recta anchísima se aprovechó de la velocidad de los más rápidos para ganar en la llegada masiva. Los 12 segundos de bonificación que sumó Zberg por la victoria frustraron las aspiraciones de Laurent Jalabert de colocarse líder de la prueba.El campeón francés del ONCE-Deutsche Bank quiso, como siempre lo hace en su territorio ciclista, el español, poner a prueba a los favoritos. Jalabert fue tercero en la etapa, por detrás del Mapei Giulano Figueras, pero su talante competitivo durante la etapa hacía vislumbrar que podía conseguir la pole position de la Vuelta.

Jalabert parece eterno en los repechos, en los caminos sinuosos, y en buena forma es capaz de lanzar ataques uno, dos y tres veces en pocos kilómetros. Lo hizo ayer, pero con una clara intención: endurecer las piernas de sus más directos rivales y, sobre todo, sumar segundos -cuatro consiguió- en las bonificaciones de las metas volantes. Necesita Jalabert esclarecer cuanto antes quién es quién del pelotón. Una estrategia de eliminación inmediata. El planteamiento surgió efecto, aunque en la faena también colaboraron los equipos españoles, tanto los modestos -léase Estepona, Euskatel-Euskadi- como los grandes, los habituales en la lucha por los triunfos. La etapa escuridiza de Córdoba pasó factura a Frank Vandenbroucke (Mapei) y a Michael Boogerd (Rabobank). El belga y el danés perdieron 14 y ocho minutos respectivamente.

¿Y Alex Zülle? El suizo no se inmutó por la estrategia de Jalabert. El bicampeón de la ronda española conoce a la perfección la cabeza de su ex-compañero, como si fuera los relojes de su actual equipo el Festina. A Zülle le fue suficiente controlar los acontecimientos de la carrera desde una cómoda posición.

Fue el primer acto de la etapa algo moroso. El tranquilo paseo lo removieron, ya en el segundo acto, Cerezo (Kelme) y Etxebarria (Euskaltel) subiendo al alto de Lagar, de tercera categoría. Antes, la carrera ya se aceleró en el alto de segunda, el de San Jeronimo, de la mano de Jiménez, Zarrabeitia, González Arrieta y Jalabert. Se acabó la impaciencia y todos a correr hasta el paso por el campamento del Cerro Muriano. Kelme conduciendo el grupo. Los españoles dispuestos a todo desde el primer suspiro. Hasta Abraham Olano se sumó a la fiesta. En el grupo de los atentos, Zülle, Virenque y Escartín. El grupo se rompió en dos formaciones. Los favoritos delante.

Con Cordoba a la vista aparecio Markus Zberg. Un vencedor inesperado, pero como siempre, asi es la Vuelta. Un arranque con los equipos españoles como protagonistas, un lider virtual extranjero y Jalabert en su piel de tigre de la carretera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de septiembre de 1998

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