Dos obreros mueren en Valencia tras derrumbarse la casa que rehabilitaban

Dos trabajadores de la construcción, Antonio Bonaire, de 37 años, y Alejandro Cañadas, de 20, murieron ayer y otros cinco resultaron heridos al derrumbarse la vivienda que rehabilitaban en un barrio céntrico de Valencia. El desplome se produjo poco después de las tres y media de la tarde, justo cuando una docena de obreros trabajaba en los bajos comerciales. La vivienda tenía al menos 70 años. El alcalde en funciones, Alfonso Grau, reconoció que la constructora no tenía licencia de obra y sólo había solicitado una de obra menor.

Cinco obreros lograron escapar ilesos rompiendo la uralita del techo derrumbado y otros tres salieron poco después con heridas leves; uno -Pedro Macario García, de 24 años, con traumatismo craneal y abdominal- y otros dos, Santiago Medina Martínez y Jorge Haro Roldán, con contusiones y conjuntivitis. El primero seguía internado anoche en el hospital Doctor Peset con pronóstico grave. Los otros dos fueron dados de alta.Pero el rescate de los cuatro obreros restantes se prolongó durante más de tres horas. Los bomberos y Protección Civil localizaron unos minutos después a dos trabajadores, atrapados en un amasijo de escombros que les cubría hasta el cuello, pero conscientes. Los trabajos de rescate se realizaron de forma minuciosa por temor a nuevos derrumbamientos. Tras abrir una vía, los bomberos lograron darles una primera asistencia con oxígeno y analgésicos. A las 17.50 horas lograron sacar a uno de ellos, Jorge Cañadas Monte, de unos 22 años, hermano de uno de los fallecidos, que aún podía hablar con los enfermeros mientras lo metían en la ambulancia. Fue trasladado al hospital Doctor Peset, con una fractura del tobillo derecho y policontusiones. Anoche seguía hospitalizado, pero su pronóstico no era grave. A su compañero Víctor Pascual, de 39 años, lo rescataron a las 18.15 horas. Ingresó consciente y con movilidad de piernas en el hospital La Fe. Su pronóstico es grave. Sufre fracturas costales, un pequeño hemotórax y posibles fracturas de vértebras.

Todavía quedaban dos obreros atrapados. Al retirar los escombros que cubrían la calzada, junto al número 4 de la calle del Beato Nicolás Factor, con una pala mecánica, los equipos de rescate encontraron, a las 18.46 horas, el cuerpo de Antonio Bonaire. Al desplomarse el techo y parte de la cornisa, había sido lanzado fuera de la vivienda por los escombros y quedó sepultado debajo de ellos. Aunque intentaron reanimarlo, ya estaba muerto. Poco después hallaron dentro de la casa a la última víctima. Tras abrir una cata para que accedieran los médicos hasta él, comprobaron, a las 19.10 horas, que también había fallecido. Estaba tan aprisionado que los bomberos no lograron rescatar su cadáver hasta pasadas las 21 horas.

Los obreros empezaron la última semana de julio a rehabilitar los tres bajos, ocupados por una un bar, una pajarería y una ferretería. Anoche, el alcalde en funciones, Alfonso Grau, reconoció que, según un informe de la policía local, la empresa que realizaba la rehabilitación no tenía licencia de obra aunque había solicitado una de obra menor. Grau añadió que una obra menor implica cambiar un tabique o los huecos de las puertas "pero no la estructura del edificio". La alcaldesa, Rita Barberá, no quiso pronunciarse sobre la licencia de la constructora.

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