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La extrema derecha organizada desaparece en Valencia con la disolución de Falange

La reciente disolución de Falange Española-Frente Nacional Sindicalista (FE-FNS) y la práctica inoperatividad de la Central Obrera Nacional Sindicalista (CONS), dos asociaciones minoritarias de ideología ultraderechista y simbología cercana al nazismo, ha supuesto la total desaparición de cualquier organización de naturaleza ultraderechista en Valencia, la única gran ciudad de la Comunidad donde pervivían grupos -marginales y de escasa actividad- ultras. FE-FNS era la única entidad de esta orientación con cierta actividad. Su órgano directivo, la denominada junta, organizaba las periódicas conmemoraciones que un puñado de nostálgicos del antiguo régimen protagonizan cada 18 de julio, las concentraciones fascistas que anualmente se celebran en Serra y las celebraciones del 20-N. Ni siquiera sus 400 militantes (según datos del partido) acudían a los escasos actos organizados por la organización falangista. Aún así, era la única entidad fascista legalizada, con una actividad regular y una sede permanente en una céntrica calle de Valencia. De todas formas, su única iniciativa a recordar fue la concentración que convocó en el barrio de Russafa, un acto racista y xenófobo que congregó a mas contramanifestantes que falangistas. La CONS, un sindicato que llegó a tener 3.000 afiliados no ha desaparecido oficialmente, aunque su actividad es inexistente, nula. José Luis Roberto, abogado y dirigente de FE-FNS, achaca la desaparición del partido a su "mal funcionamiento", del que responsabiliza a Juan Manuel Crespo, su último presidente. "Se creía José Antonio redimido". Roberto, un histórico militante del residual movimiento fascista valenciano, sigue creyendo en la viabilidad de un proyecto ultraderechista, "que debería utilizar la base social existente para modernizar su mensaje, adoptar formas más democráticas y atraer a los descontentos con la situación actual". La realidad es tozuda. Aunque Roberto asegura que en Valencia "hay muchos simpatizantes fascistas", los grupos ultras escasean, como en el resto de España. Ahora mismo, menos de 50 personas militan en la sucursal de Democracia Nacional, muchos de ellos antiguos miembros de la extinta Acción Radical. El partido organizado en Madrid por Ricardo Sainz de Ynestrillas limita su infraestructura en Valencia a un teléfono móvil. El número no está operativo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de agosto de 1998