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BALONCESTO MUNDIAL DE ATENAS

España gana a Lituania y continúa su sueño

La selección de Sainz volvió a tener en Herreros su brazo mágico, aunque necesitó la prórroga para resolver

La selección española recogió su primera cosecha en el Mundial ante Lituania, un rival del que, fiel a su estilo agónico, dio cuenta en la prórroga. El 86-80 con el que se cerró el marcador le dio a España un puesto entre los dos primeros de su grupo después de una trayectoria casi impecable -cinco victorias y una derrota por sólo dos puntos ante Estados Unidos- y una imagen acorde a las exigencias de un Mundial: fiabilidad, capacidad de reacción, un rendimiento en progresión.Le queda una asignatura pendiente a esta selección: no ha sido capaz hasta ahora de gobernar los partidos hasta las últimas consecuencias. Cuando abre brecha en el marcador se transforma, se hace indulgente con el rival y le da por ablandarse. Los tiros fáciles de Reyes y De Miguel desde debajo mismo del cesto que se pasean por el aro y acaban por no entrar resumen la desaparición por momentos del talante autoritario que se echa de menos cuando se pierden ventajas claras como en el partido de ayer y que fueron de hasta diez puntos (63-53) después de haber dominado de forma aplastante en el rebote: 11 capturas más que los lituanos.

Se llega a una conclusión, que ante lo que le queda por disputar a España y muy especialmente ante el partido de cuartos ante Grecia del próximo viernes, no es ni mucho negativa: este equipo se comporta mejor con presión, diríase que hasta la necesita para exprimir lo mejor de sí mismo. La lectura negativa es que hasta ahora no ha sabido cómo domar un rival hasta sus últimas consecuencias y ganar con claridad. En cambio, ha sido tenaz y obstinado cuando ha sido su adversario de turno el que le ha puesto con la soga al cuello. Siempre, excepto el lunes ante Estados Unidos, ha acabado por sacar adelante sus partidos. Y ayer volvió a repetirlo. Tuvo que recurrir a una segunda oportunidad, la de la prórroga, después de que Herreros fallara el último tiro y dejara en empate a 75 el marcador tras los 40 minutos. En el periodo suplementario no falló.

La dependencia de Herreros abre otro debate. El alero del Real Madrid está inconmensurable. Ayer anotó 27 puntos. Es el máximo cañonero del torneo con 123 puntos, 14 puntos más que Karnisovas, con el que ayer tuvo un cara a cara en todos los aspectos -en varias fases se marcaron mutuamente-. Ahora bien, el equipo español en los últimos seis minutos de partido no demostró tener otras soluciones.

Herreros respondió de forma sobresaliente, pero lógicamente también se equivocó: falló en la recta final dos triples, robó un balón, anotó seis puntos y no pudo evitar cinco minutos de propina para los lituanos al fallar el tiro más fácil, a unos tres metros de la canasta. Arrancó en la prórroga con un triple fallado y acabó anotando tres puntos más. Pero al margen de errores o aciertos puntuales, la pregunta es si dejar caer tanto peso sobre Herreros no resta otras opciones que puedan echarse de menos.

En la prórroga, bien es cierto, De Miguel anotó dos canastas providenciales ante el gigante Zukauskas, que había sido quien frenó con su intimidación al ataque español y había permitido que su equipo, después de una fase en la que Karnisovas no había capitalizado el juego lituano como acostumbra, llegara al final de los 40 minutos con opciones e incluso que se adelantara: 69-72 y 71-74, faltando tres minutos. Unos tiros libres de Herreros y una canasta de Reyes llevaron a España al empate.

En la prórroga, lo mejor en la selección española, como tantas otras veces, fue su defensa que tan sólo permitió que los lituanos anotaran cinco tantos. La defensa es el flotador de España en este Mundial. Le redime el trabajo de zapa de otros males, como la difícil integración de Dueñas en ataque, que pagó al principio del partido en el que concedió hasta nueve tantos de ventaja a Lituania (13-22), o la escasa aportación desde fuera del perímetro -ayer Nacho Rodríguez no estuvo tan certero como días precedentes-, donde Herreros está excesivamente solo como cañonero. El viernes, en cuartos de final, es probable que se necesite que más jugadores españoles demuestren su capacidad resolutiva. Será el día clave para la selección. De nuevo el partido crucial, la frontera que separa la lucha por el podio de los que hacen cuentas más allá del octavo puesto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1998