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TOUR 98

Los Alpes, y en tercera semana

Todos miran a Pantani, esperan su ataque en el Galibier y se preguntan por Ullrich

Carlos Arribas

Dos días y medio para decidir el Tour. Un líder, el esperado Ullrich, con menos ventaja de la prevista y con más muestras de flaqueza que las deseadas. Un grupo de chuparruedas al límite de sus fuerzas (Julich, Jalabert, Boogerd, Leblanc, Hamburger, Escartín, Nardello, Casero, Beltrán, Riis...) que, si no en la victoria final, sí creen en el podio. Un hombre, el único, que rompe todos los moldes, Pantani, encuentra la partitura que más le gusta: los Alpes. La tercera semana del Tour que parecía que nunca iba a sobrevivir a los escándalos. Menú especial.Es un guión preescrito el que quiere el siguiente decorado subiendo el Galibier, el coloso de hoy (aquel puerto de más de 33 kilómetros hasta los 2.645 metros, con el añadido del Télégraphe, en el que Induráin organizó la gran escabechina del 94), en un grupo de no más de 20. Irán algunos Telekom (menos de los necesarios para Ullrich, que ha notado bastante su ausencia en los Pirineos), irá Pantani, e irán los habituales salvo aquel que sufra del habitual mal día. Algunos Mercatone (Conti y así, también ausentes en los Pirineos) se habrán escapado de buena mañana: irán delante porque Pantani los necesitará para atravesar el último valle antes de los Dos Alpes.

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Entonces, a mitad de la subida, El Pirata desplegará sus velas y volará. Quizás algún iluso (¿Jiménez?) intentará cogerle la rueda y reventará en el ensayo. Ullrich, ya sin telekoms, acelerará y su cohorte de 20 se quedará en cinco o así (Escartín también), que le ayudarán relevándose en cabeza: juego de alianzas de los defensivos, juego de resistencia de todos. Si pierden poco, enlazarán con Pantani en el llano. El gran escalador, entonces, reservará alguna fuerza para atacar al pie de Dos Alpes (sólo 8,8 kilómetros y no muy empinados) y ganar la etapa con algún segundo o casi un minuto. Y si han perdido bastante, que recen: Pantani, el ganador del Giro, empezará a pensar en ganar el Tour. El cataclismo.

Al día siguiente, la habitual etapa de la Chartreuse (la misma en que Olano se cayó en la Dauphiné 97, col de Porte) con el añadido de la Madeleine. Otra prueba de resistencia. Más, conociendo a los protagonistas del 98. ¿O Julich, el americano insolente, estará a la altura de sus promesas y se atreverá a dar un golpe para desestabilizar a Ullrich? Es la tercera semana del Tour. Recuerden la última semana del 97, los sufrimientos del alemán para superar los Vosgos, o sea, en versión 98, la tercera etapa alpina, con esos puertos pequeños (Revard) que se hacen gigantes cuando las fuerzas están al límite. Hay datos que apoyan el guión. No sólo los Telekom se mostraron débiles en los Pirineos (incluso hubo un momento de pánico de Ullrich cuando ni Riis subió a echarle una mano y debió recurrir a los servicios de Piepoli para no sucumbir), sino que en las etapas intermedias han trabajado más de la cuenta. Quizás por eso, Ullrich dedicó ayer casi toda su conferencia de prensa a encomiar el trabajo de su equipo. "Dejadme decir una cosa", dijo sin que se le preguntara, "si gano el Tour eso quiere decir que mi equipo ha sido el dream team, un equipo fortísimo".

Otro dato: en su vuelo de Alpe d"Huez en el 97, Pantani, que sólo buscaba el triunfo de etapa, le sacó 47 segundos a Ullrich. En el Plateau de Beille, un puerto menos exigente, le sacó 1 minuto 40 segundos hace una semana. De todas formas, las cuentas del italiano mágico son de más calado. Está ahora a 3.01 en la general (la distancia más mínima de su historia en el Tour en vísperas del último macizo), pero calcula que necesitará sacarle en la montaña otros siete minutos para afrontar seguro la última contrarreloj.

"Voy a correr según mis sensaciones", dijo Pantani, añadiendo un centímetro más a su fama de pinocho. "Si veo posibilidades, ataco, pero aún no hemos pensado en la táctica. Aún no sé si saldré para ganar la etapa o pensando en la general".

Los demás, como siempre. "Dormir bien y comer bien es la mejor táctica", corre el dicho. Escartín se ve "más cerca que nunca del podio" (está a 2.15 del tercero, Jalabert). "Puedo hacerlo mejor que nunca", promete. "Me beneficiaría un ataque de Pantani si pudiera seguir su ritmo". Julich habla de darlo todo para no arrepentirse jamás de haber dejado pasar la oportunidad (está a 1.11 de Ullrich) y Jalabert sueña, pero no se pasa. Está haciendo el mejor Tour de su vida, pero ahora llegan los puertos de más de 2.000 metros, su punto débil.

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Sobre la firma

Carlos Arribas
Periodista de EL PAÍS desde 1990. Cubre regularmente los Juegos Olímpicos, las principales competiciones de ciclismo y atletismo y las noticias de dopaje.

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