El secretario de UGT de Málaga dimite horas antes del congreso
La repetición de los congresos de las 12 federaciones que propuso la ejecutiva confederal para bajar la tensión en la UGT de Málaga sólo ha ahondado la crisis del sindicato. Ayer, cinco horas antes del encuentro, el secretario provincial, Juan Antonio Triviño, presentó su dimisión como protesta a la decisión de la comisión de credenciales de autorizar la entrada de dos federaciones críticas -Servicios Públicos y Metal-, cuyos delegados habían sido impugnados por los oficialistas por supuestas irregularidades cometidas en su elección. Casi todos los representantes de las federaciones alineadas con Triviño se autoexcluyeron del congreso. "Para no legitimar procedimientos antidemocráticos", dijeron. De los 300 delegados previstos, se acreditaron 206 (el 67%). El enfrentamiento incluso fracturó la ejecutiva saliente. Cuatro de sus siete integrantes ni siquiera participan en el congreso. Los oficialistas no ocultaron su decepción porque la ejecutiva confederal no respaldara sus impugnaciones. La comisión de credenciales está integrada por un representante de UGT Málaga, uno de la estructura regional y otro del confederal. El voto de este último fue el que desempató y posibilitó la entrada de las delegaciones impugnadas. "Mi amigo Cándido me ha fallado", se lamentó Triviño. Las federaciones críticas, entre las que se cuentan los sectores más fuertes, interpretaron la decisión de la comisión como un respaldo de las estructuras confederal y regional y acusaron a Triviño de querer profundizar la crisis. Triviño arremetió contra la ejecutiva regional y advirtió al secretario andaluz, Manuel Pastrana, "que no tenga la tentación de dar carpetazo" a la investigación.


























































