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30 años de cárcel para un padre que violó a sus hijas durante nueve años

La Sección Décima de la Audiencia de Barcelona ha condenado a dos penas de 15 años de cárcel a Jesús Mora Bolaños por haber violado durante más de nueve años a sus dos hijas en su domicilio de Sant Boi de Llobregat amenazándolas con golpearlas si se resistían. La condena es la más elevada que permite el Código Penal para estos delitos y el tribunal ha considerado que el acusado "merece el máximo reproche penal" porque "convirtió en objeto de deseo a aquellas personas a las que, precisamente por estar bajo su potestad, debía proteger, respetar y educar". Por ello el tribunal retira la patria potestad al padre durante seis años y le condena también a indemnizar a cada hija con 10 millones de pesetas. La sentencia declara que Jesús Mora cometió un delito continuado de violación con su hija mayor, nacida en 1975, que fue penetrada vaginal, anal y bucalmente entre los 13 y los 20 años unas dos o tres veces por semana. Del mismo modo, se le condena agresión sexual contra su hija pequeña, nacida en 1983, que sufrió el mismo trato entre los 14 y los 15 años. La sentencia alude al "carácter dominante, intolerable y violento" del padre, que también golpeaba con frecuencia a su esposa. El tribunal entiende que "el acusado tiene un concepto de la patria potestad más propio del Derecho Romano antiguo, en el que el paterfamilias ejercía un poder unitario absoluto, casi ilimitado, sobre las personas y cosas que integraban la unidad familiar, que del concepto moderno de patria potestad". Multa para la madre El tribunal también condena a una multa de 180.000 pesetas a la esposa, Rosaura Martínez Pérez, por omisión del deber de impedir determinados delitos, ya que "pese a tener constancia cierta de que sus dos hijas eran objeto de algún tipo de agresión sexual por parte de su padre, no hizo nada por impedirlo" ni para evitar que se repitieran las agresiones. El fiscal la acusaba inicialmente de cooperadora necesaria y solicitaba 28 años de cárcel, pero retiró la petición. Según la abogada de la acusación particular, María José Varela, "el padre tiene el castigo que se merece, porque cometió la máxima perversión que se puede imaginar", pero calificó de dura la condena a la mujer porque "estaba anulada como persona por su marido a causa de los malos tratos". Los magistrados, por el contrario, explican que el riesgo que podía correr la mujer si lo denunciaba "era insignificante" frente a la gravedad de lo que estaba ocurriendo y dado "el preferente deber de protección de las víctimas que le incumbía por su condición de madre". Los magistrados consideran que las declaraciones prestadas por las niñas "merecen absoluta credibilidad por su coherencia y firmeza", y aseguran que "es inimaginable la hipótesis de una falsa denuncia provocada por motivos espurios de venganza o resentimiento de las dos hijas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de julio de 1998