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Hashimoto se culpa de la crisis japonesa y presenta su dimisión

El primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, asumió ayer la responsabilidad por la crisis económica que atraviesa su país y presentó la dimisión. Su incapacidad para adoptar medidas que saquen a Japón de la situación de estancamiento fue duramente castigada el pasado domingo en unas elecciones parciales al Senado en las que su formación, el Partido Demócrata Liberal (PDL), perdió 17 escaños. Aunque sigue teniendo la mayoría en el Congreso, la oposición, reforzada, pedirá un adelanto de los comicios.

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Tal como se había venido temiendo desde que se conocieron los resultados electorales del domingo, Hashimoto asumió ayer "toda la responsabilidad" por el fracaso en las urnas del Partido Demócrata Liberal. Su derrota, una de las más estrepitosas en la historia del partido gobernante, redujo a 102 el número de senadores con que cuenta en una Cámara alta con 250 escaños. Y lo que es más grave, aunque otros partidos también salieron debilitados, la principal fuerza de la oposición, el Partido Democrático, obtuvo resultados positivos. Más aún, los independientes ganaron 14 escaños, signo claro del rechazo de los electores a los partidos tradicionales. El propio Hashimoto había admitido de forma implícita el reto de convertir las parciales del domingo en un voto de confianza a su gestión. "Los electores juzgarán", respondía el dimisionario primer ministro a quienes criticaban su política económica, causa última del castigo que le han infligido sus compatriotas. Ahora, el PDL no sólo tendrá que formar una nueva coalición y encontrar con rapidez un sustituto a Hashimoto, sino comprometerse a poner en marcha las reformas anunciadas para salir del estancamiento económico. Éstas son esperadas no sólo en Japón, sino en el resto de Asia y EE UU, donde se ve a Japón como el único motor capaz de liderar la salida de la crisis que atenaza la región.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de julio de 1998

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