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SECUESTRO DE UN AVIÓN DE IBERIA

Los viajeros informaron de lo que ocurría en el interior a través de los móviles

La recomendación de apagar los móviles mientras se está en el interior de un avión para no interferir con los instrumentos de navegación, no surtió efecto ayer. Desde el momento en que el comandante anunció que el avión estaba secuestrado, los 123 viajeros no tardaron en apercibirse de que el secuestrador no podía vigilarles a todos y empezaron a conectar sus terminales de teléfono móvil. De las primeras y tímidas comunicaciones en voz baja con familiares, a intervenciones en directo en programas radiofónicos, que tuvieron entre los pasajeros a sus enviados especiales. Los teléfonos móviles fueron los que sirvieron a autoridades y fuerzas de seguridad para conocer al detalle lo que estaba ocurriendo en el interior. La alcaldesa de Sevilla, Soledad Becerril, se comunicó con José María Aznar, y en dos ocasiones con el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, al margen de hablar con sus familiares y con el ayuntamiento. Un caso curioso fue el que relató en la SER el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Cádiz, Emilio Medina. "El gabinete del ministro del Interior conectó, no sé cómo, con este teléfono y me pidieron que, si no suponía ningún problema, les contara todo lo que pasaba", dijo Medina. El momento culminante del uso de los móviles llegó cuando a través de uno de estos aparatos el secuestrador se puso en contacto con su psiquiatra que en tres minutos le convenció para que depusiera su actitud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de junio de 1998