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SECUESTRO DE UN AVIÓN DE IBERIA

La alcaldesa de Sevilla intentó transmitir serenidad y se encomendó a la Virgen

"Intenté transmitir serenidad y calma a mi alrededor". La alcaldesa de Sevilla, Soledad Becerril, recordó ayer su papel en el secuestro pocas horas después de salir del avión. La extraña peripecia que vivieron los pasajeros del vuelo entre Sevilla y Barcelona tuvo en Becerril a un personaje destacado. La alcaldesa se esforzó, según su relato, en tranquilizar a los viajeros, informar al Ministerio del Interior de lo que ocurría en el avión y mandar mensajes de serenidad al exterior. Becerril se encomendó, además, a la Virgen."Paseé por el avión. Mi interés era ver si había alguien más relacionado con el secuestro en el avión. Percibí que no había nadie más y que el secuestrador no contaba con apoyo", explicó Becerril. La alcaldesa hizo un buen uso del teléfono móvil. Llamó a la alcaldía para relatar lo que pasaba. "Luego, llamé al ministro del Interior. Le di mi impresión de lo que ocurría y datos de lo que estaba observando dentro del avión", señaló. La alcaldesa llamó también a su marido y habló asimismo con el presidente del Gobierno, José María Aznar, y, por segunda vez, con el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja.

Becerril disipó parte de sus temores con su fe católica. "Me acordé de la Virgen de los Reyes. Le pedí a la Virgen de los Reyes que todo ese avión, tan sevillano, aunque también había extranjeros dentro, saliera sano y salvo", contó la alcaldesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de junio de 1998