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Los vecinos de San Blas inician una ofensiva contra la droga con manifestaciones diarias

El barrio de San Blas vuelve a salir a la calle para protestar contra la droga. Cada tarde, los vecinos recorrerán sus avenidas con el afán de erradicar el trasiego de traficantes y consumidores de heroína en el parque de Arcentales. La plataforma de vecinos de Simancas-San Blas es la convocante de las movilizaciones, similares a las que ya vivió el distrito el año pasado por el trapicheo de droga en el poblado de Los Focos, ya desmantelado. Ayer tarde, unas mil personas acudieron a la protesta. "Saldremos todos los días para defender el barrio", clamaron los vecinos.

A las siete y media de la tarde de ayer, unos cincuenta toxicómanos deambulaban por las inmediaciones del metro de Simancas, junto al parque de Arcentales. Allí se reúnen en busca de su dosis. En el parque no hay niños jugando, tampoco los ancianos pasean. El vacío rodea a los toxicómanos. Tienen la cara desencajada, los ojos profundos, tristes, y tiemblan al caminar. La gente del barrio prefiere dar un rodeo para no cruzarse con ellos. De pronto, cuatro heroinómanos se suben a un coche. "Pagamos a un chico 500 pesetas cada uno y nos lleva a La Celsa para pillar [adquirir la dosis] y traernos de vuelta", explica uno de ellos.El paisaje al que se enfrentan los vecinos al salir a la calle es desolador. "Estamos que no vivimos", dice José Andrés, un comerciante de la zona. "Ves a toda esta gente enganchada y te dan ganas de llorar", agrega un camarero que prefirió no dar su nombre por miedo a represalias.

Según Vicente Pérez, presidente de la plataforma de Simancas-San Blas, los antiguos toxicómanos de Los Focos han trasladado "la línea de la droga" hasta el metro de Simancas y el parque de Arcentales. "Hace cuatro o cinco meses eran diez o quince. Ahora llegan a juntarse noventa o cien drogadictos", explica Pablo, otro miembro de la coordinadora vecinal. "La situación es crítica. Por eso hemos decidido salir a la calle a diario", añade Pérez.

El primer desafío de los vecinos contra los toxicómanos, el pasado martes, acabó a golpes. Los drogadictos se enfrentaron a los vecinos, unos doscientos, y les lanzaron latas y piedras. La policía tuvo que intervenir.

Ayer acudieron unos mil vecinos a la protesta, que partió a las ocho de la tarde de la calle de Amposta. La marcha fue pacífica. A lo largo de una hora se corearon estribillos como éste: "Dicen que San Blas no figura en el mapa, pero por la droga nos conoce hasta el Papa". Se oyeron gritos en contra de Aznar, Ruiz-Gallardón e Isaac Ramos, concejal de San Blas, del PP, a quien los vecinos acusan de desidia. La manifestación acabó a las nueve de la noche. Un grupo increpó a tres toxicómanos tumbados en el césped, que optaron por retirarse. "Si al menos se van, ya es algo", dijo un vecino. Al disolverse la manifestación se oyó por megafonía: "Mañana, a la misma hora; y a ver si somos más".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de junio de 1998

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