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Un traumatismo múltiple en la pelvis causó la muerte de la joven Llum Valls

Llum Valls murió el mismo día en que desapareció, después de despedirse de un amigo en la estación del tren, y falleció a causa de un traumatismo múltiple en la pelvis. La joven de 16 años, cuyos restos mortales encontró la policía el pasado 12 de mayo, a los nueve meses de haber desaparecido, saltó desde una altura de 25 metros y falleció a los pocos segundos debido al impacto.

Los médicos forenses han certificado que la causa de la defunción fue un "choque hipovolémico" (una pérdida masiva de sangre debida a múltiples fracturas). Los análisis y radiografías de los huesos han permitido verificar que la joven se precipitó al vacío sin la ayuda de nadie. Cayó de pie. Al tocar el suelo flexionó las piernas y se apoyó en una de las manos. Sufrió varias fracturas en la pelvis, la muñeca y los tobillos. A pesar de que la juez no tiene aún las pruebas del ADN, y por tanto no ha podido archivar el caso, el análisis de las 32 piezas dentales y de la totalidad de los huesos ha permitido confirmar que los restos humanos encontrados eran los de Llum Valls. También la reconstrucción del rostro que hizo la policía científica de Barcelona corroboró los análisis de los médicos forenses de Sabadell. El tiempo transcurrido desde el fallecimiento de la joven, nueve meses, y las características de la zona donde se encontraron los restos, un abrupto barranco al lado del río Ripoll, dificultaron la investigación. Tres semanas han tardado los forenses en despejar los últimos interrogantes que rodeaban la muerte de Llum, cuya desaparición movilizó a toda una ciudad. Sabadell se solidarizó con una familia que a lo largo de nueve meses nunca cesó en su empeño de encontrar a su hija. De momento, Montserrat Torruella y Josep Valls, los padres, guardan silencio. En la conferencia de prensa que ofrecieron el día que se encontraron los restos humanos de Llum ya dijeron que querían que la intimidad de su hija fuera preservada. La madre de Llum Valls pidió a los medios de comunicación que la recordaran "sonriendo y yendo en bicicleta". Rastreo del Ripoll La juez instructora del caso, Raquel Alastruey, también ha confirmado que no fue ninguna carta la que dio la pista a la policía para buscar en la zona donde se encontraron los restos. Los márgenes del río Ripoll venían siendo rastreados desde el día en que la joven desapareció A principios del mes de abril, un joven se despeñó por el mismo barranco. Para rescatarlo se tuvo que recurrir a un helicóptero de los bomberos. A partir de aquel incidente, las pesquisas de la policía se concentraron en ese lugar, unas escarpadas laderas difíciles de rastrear. El 12 de mayo, agentes del Grupo de Operaciones Especiales de la policía se descolgó con cuerdas de escalada por el barranco y encontraron los primeros huesos humanos semienterrados. Las pulseras, las zapatillas y las llaves que se hallaban junto a ellos eran los de Llum Valls. Las características morfológicas y antropométricas de los huesos coincidían con los de una persona de 1,50 metros de estatura, lo que medía la chica. Todos los indicios indicaban lo que los padres menos deseaban. Ese día afirmaron que hasta que los forenses no confirmasen lo peor seguirían teniendo esperanza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de junio de 1998

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