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Crítica:

"Glamour" de garrafa

Concluida la Liga de las Estrellas, Tele 5 ha sido la primera cadena en lanzar su candidatura a las primarias nocturnas de los sábados, con Isabel Preysler como cabeza de un programa electoral que incluye moda, diseño, belleza y cocina, entre otros asuntos más propios del horario del cocido. Se trata de un magazine para amas de casa, conducido por alguien que está en las antípodas de su audiencia. Hoy en casa quiere hacernos creer que todos podemos ser un poco exquisitos y sofisticados con cuatro duros y algo de imaginación, y el resultado es un búcaro de ácido folclórico.¿Cómo pueden aconsejarles a las mujeres que apenas tienen tiempo de guisar que se zambullan una hora en el bricolaje pastelero?, ¿qué utilidad tiene para el ciudadano corriente y moliente saber cómo se pone la mesa en los comedores regios y en las cenas de la Embajada británica en la India?, ¿es lo mismo un creador a buen precio que un creador barato?

Parafraseando la moraleja del programa: si lo peor de una casa, un traje o una mesa es la pretensión, lo peor de Hoy en casa es su pretensión.

¿Y la presentadora? Con Isabel Preysler sucede lo mismo que con las series o películas de los superhéroes del cómic: a veces no hay que sacarles del plano esplendor de una viñeta porque entonces decepcionan.

Ante las cámaras, Isabel Preysler no es natural ni desenfadada ni ocurrente, sino postiza, insulsa y lacia. Y, a juzgar por las numerosas tomas remendadas, el realizador debería cobrar más que la presentadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de mayo de 1998

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