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La policía de Indonesia no puede contener los saqueos y disturbios

Las calles de Yakarta, la capital de Indonesia, fueron ayer escenario, por tercer día consecutivo, de manifestaciones, saqueos e incendios. Cinco muertos -tres militares y dos civiles- se sumaron a las 16 víctimas anteriores en un movimiento en el que coinciden la protesta política, el pillaje y los ataques racistas contra la comunidad china. El presidente Suharto, que tenía previsto llegar esta madrugada a Yakarta desde Egipto, se encuentra con un país -el cuarto más poblado del mundo, con 200 millones de habitantes- sumido en la anarquía. Su futuro político es presa de todo tipo de especulaciones. En el aparente vacío de poder ocurrido durante la ausencia de Suharto, el general Wiranto, jefe de las Fuerzas Armadas y uno de los posibles sucesores del presidente, descartó la imposición del toque de queda y anunció que las tropas tienen la consigna de actuar con prudencia. Tiendas y oficinas cerraron ayer sus puertas en el centro de la capital. La autopista que une la ciudad con el aeropuerto está clausurada, a pesar de que miles de extranjeros están abandonando el país. El ministerio español de Asuntos Exteriores, igual que los de otros países de la UE, ha recomendado que no se viaje a Indonesia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de mayo de 1998