Los críos toman la calle de Bravo Murillo con sus juegos y aventuras

Esta tarde, aunque sólo sea por unas horas, la calle es de los niños. Bravo Murillo, principal arteria del distrito de Tetuán, se cierra al tráfico entre las cinco y las nueve para que la chavalería se sienta a sus anchas sobre el asfalto en la ya casi ineludible Fiesta del Niño, que cumple 16 años. En ocasiones ha convocado a más de un cuarto de millón de pequeños.En los tres kilómetros que separan la plaza de Castilla de la glorieta de Cuatro Caminos, la junta municipal ha pergeñado laberintos, minimotos, un futbolín gigante o cursillos de iniciación a la espeleología, el salto con paracaídas o el ala delta. Bomberos y efectivos del Samur harán sendos simulacros. La celebración del Año Internacional de los Océanos sirve de hilo argumental de esta edición.


























































