Fin de camino para un tiburón peregrino
Feo pero dócil, el tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), pese a su imponente aspecto, jamás ataca al hombre. Tampoco podría hacerle daño, pues carece de dientes y se alimenta de plancton. Anteayer fue atrapado por redes de pesca el de la fotografía, de más de seis metros, y conducido al puerto de Barcelona. Una grúa lo izó ayer, ya muerto, para trasladarlo a un vertedero, donde fue sepultado en cal viva.


























































