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Gil anuncia la marcha de Antic a final de temporada y la llegada de Sacchi

, Radomir Antic no seguirá en el Atlético la temporada que viene y Arrigo Sacchi, que ha fichado por dos años, será su sustituto. Jesús Gil, el dueño del club, lo hizo oficial ayer. Ésa fue su respuesta a los insultos que Vieri lanzó contra el serbio en Mallorca, que volvían a poner en evidencia las diferencias entre la plantilla y el técnico. Igualmente, dejó en manos de Antic la decisión de irse ya o esperar a final de Liga, cuando concluye su contrato. Una destitución le habría costado al club 150 millones de pesetas de indemnización. Antic anunció que acabará la temporada y que impondrá una multa a Vieri.

Jesús Gil estalló. Y tras observar lo ocurrido en Mallorca, el ridículo del equipo y los insultos de Vieri contra Antic al ser sustituido, decidió intervenir en la mañana de ayer. Lo que hizo fue desvelar un secreto a voces, la marcha de Antic, y disculpar de alguna manera a Vieri. El dueño del Atlético, que se deshizo en elogios hacia el técnico, justificó su decisión en sus irreconciliables relaciones con el vestuario. «Si tantas ganas tienen los jugadores de que se vaya, que se sepa que se va. Ya pueden estar tranquilos». Gil confesó que ya le había comunicado su marcha al técnico hace dos semanas, pero que fue el propio preparador el que le pidió que no hiciera pública esa información.«Todo el mundo lo sabía», añadió, «todo el mundo hablaba del mal ambiente del vestuario. La chispa es lo de ayer (por hoy). Vieri se pasa, pero la situación era insostenible. Si no hacemos esto lo próximo ya habría sido un combate de boxeo». Gil, que ya está resignado a que su equipo no juegue el año próximo la Copa de la UEFA, confirmó que el nuevo entrenador será Arrigo Sacchi, con el que hay un acuerdo por dos temporadas. «Sacchi no quiere estrellitas, así que se preparen algunos», dijo. El técnico italiano ya ha dado nombres de futbolistas futuribles y ha exigido que el Atlético no participe en la Intertoto. «Aunque nos quedemos sin Europa», dijo Gil, «no la jugaremos. No haríamos pretemporada».

Lo que el dueño del Atlético dejó en manos de Antic fue su futuro inmediato: irse ahora o seguir en el banquillo durante las dos últimas jornadas de Liga. En realidad, su idea era romper ya con el técnico, pero no podía: una destitución le costaría al club a un desembolso de 150 millones de pesetas, con los que el técnico blindó su contrato.

Cuando Antic le anunció que acabará la temporada, Gil dejó entrever su disgusto: «Dadas sus relaciones con el vestuario, lo que queda de temporada puede ser terrible para el equipo. Pero en cualquier caso, aunque ponga a otra persona, la UEFA sigue estando casi imposible. ¿Yo qué puedo hacer? Que se maten entre ellos».

El preparador serbio dirigió el entrenamiento vespertino del equipo como si nada hubiera ocurrido y compareció luego ante los medios con una sonrisa luminosa, aparentando normalidad: «Plan de trabajo: mañana, día libre, jueves, baño y masaje...». Luego, se refirió a Gil como «don Jesús» y quitó hierro a sus palabras. Simplemente comentó que su divorcio con la plantilla «son sólo opiniones creadas».

Gil lo desmintió aportando pruebas concluyentes: «En estos casos el doliente es el último en enterarse. Yo he hablado con los jugadores que venian a mí a quejarse de él, y no sólo los que no han jugado, también los que él trajo, los que jugaban. El resultado es evidente, la cosa no marcha. Antic ha cometido errores».

Mientras, Antic pretende castigar económicamente a Vieri -«uno de los futbolistas más difíciles en el plano personal»- por sus insultos: «Al jugador se le ha comunicado una multa económica cuya cuantía se está estudiando. No se le apartará porque deportivamente eso no sería bueno para el club».

«¿Quién dice que me van a sancionar?», respondió un malhumorado Vieri. «A mí no me puede sancionar cualquiera, me tiene que sancionar el hijo [Miguel Ángel Gil]». Luego, pidió perdón por sus insultos, pero sólo ante el club, la afición y los compañeros, «por la mala imagen dada», pero no ante el destino de sus ataques, el entrenador: «¿Perdón a Antic, por qué?».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de mayo de 1998

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