Una empleada asegura que el expolio de libros en Bidebarrieta comenzó una década antes de la denuncia

Una empleada que trabajó durante más de 27 años en la biblioteca de Bidebarrieta, en Bilbao, ha declarado que los robos se produjeron al menos desde 1984, diez años antes de la denuncia judicial del Ayuntamiento sobre el expolio de miles de libros y documentos municipales procedentes tanto de Bidebarrieta como del Archivo municipal. "Era una cosa corriente [las sustraccio-nes]", manifestó, durante su testimonio, al juez encargado de un caso que lleva ya casi cuatro años en fase de instrucción.Engracia Pastor, que trabajaba bajo las órdenes del anterior archivero municipal Manuel Basas -fallecido en 1995-, afirmó al juez que éste informó al Ayuntamiento de Bilbao de las sustracciones pero que no le hicieron caso. La empleada manifestó que una vecina de Bidebarrieta les llamó en 1984 y aseguró haber visto el robo de libros de la biblioteca y que luego comprobó que esos volúmenes se vendían en el rastro. Según su testimonio, el archivero fallecido reclamó una partida económica para las labores de control, custodia y restauración "pero no recibió nada". La empleada, que estuvo en este puesto hasta 1993, ilustró el descontrol que había en Bidebarrieta con las actividades de un ordenanza, que vivía en la misma biblioteca. "Me consta que organizaba guateques". Pastor declaró que Basas -a quien durante la investigación judicial se le incautaron en varias lonjas miles de libros y legajos de propiedad municipal- supervisaba personalmente el archivo, desde que en la década de los ochenta sorprendió a un investigador llevándose un documento antiguo en la cartera. Según señaló en su declaración, tras las inundaciones de 1983 no quedó ningún documento histórico en Bidebarrieta. Manifestó que también fue necesario deshacerse de gran cantidad de volúmenes y que otros se trasladaron a las dependencias de Garellano. Pastor añadió que las inundaciones hicieron desaparecer las fichas de la biblioteca y fue necesario la confección de otros documentos de clasificación. Como declaró a principios de abril un técnico del Área de Cultura del Ayuntamiento, los fondos de Bidebarrieta no estuvieron catalogadas hasta noviembre de 1994, fecha en la que se presentó la denuncia sobre el expolio.

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