2.000 seguidores reciben al Mallorca y corean los nombres de Cúper y Roa

Sin ganas de realizar declaraciones y con una tristeza infinita reflejada en los rostros, regresaron a Palma los jugadores del Real Mallorca. Los héroes de Mestalla, como les calificó el fútbol español tras el épico partido frente al Barcelona, fueron recibidos por unos 2.000 aficionados en el aeropuerto de Son Sant Joan. Pero el ambiente no estaba para celebraciones. Los festejos -recepción de las autoridades y fiesta en la ciudad- fueron cancelados y la plantilla se dirigió en autobús al Lluís Sitjar escoltada por una caravana de coches. Allí, entre bastidores, finalizó el periplo copero. «Ha sido una derrota demasiado dolorosa», resumió Eskurza.La terminal A del aeropuerto de Palma se hizo pequeña ayer para albergar a todos los aficionados que quisieron levantar la moral de los jugadores: «Cúper, quédate» y «Roa, Roa», fueron las consignas más coreadas en una jornada que iba a ser histórica, pero que quedará grabada para siempre en la memoria popular como la más triste de todas.

El Mallorca pasó la noche en vela. Los jugadores no pudieron conciliar el sueño tras perder la Copa en la tanda de penaltis y jugar casi 60 minutos con nueve jugadores frente al campeón de Liga. Tampoco durmieron Héctor Cúper y sus ayudantes, ni mucho menos los 13.000 seguidores rojillos que viajaron a Valencia.

Beltran duda

El presidente de la entidad, Bartolomé Beltran, añadió más incertidumbre a la situación al anunciar que, probablemente, abandone el cargo el próximo mes de junio. «Debo reflexionar porque en estos tres últimos años me he entregado por completo al Mallorca y he olvidado a mi familia», señaló.Los pasajeros del buque Bahía de Málaga fueron los más críticos con los organizadores del viaje. Un retraso en la salida les impidió llegar a tiempo al campo de Mestalla. Corearon el gol de Stankovic en la bodega del barco, donde les obligaron a permanecer hasta que finalizaran la maniobra de atraque y llegaron con media hora de retraso al estadio. Un grupo de aficionados anunció su intención de emprender acciones judiciales contra la naviera Flebasa.

El ánimo de técnicos y futbolistas estaba por los suelos. «Estoy destrozado y siento vergüenza por no haber traído a Palma la Copa; por ello pido perdón a los aficionados», dijo Cúper. La mayoría de los jugadores opinó que el destino «se había ensañado» con el equipo al permitirles acariciar la Copa con las manos y luego arrebatársela de una forma especialmente cruel.

El consejero de Turismo del Gobierno de Baleares, José María González Ortea, sorprendió a propios y extraños al cerrar una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo con el siguiente comentario: «Anoche, en Mestalla, fuimos atracados por un señor vestido de negro».

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 30 de abril de 1998.

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