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TRIBUNA

Giovanni desatascó a los suyos

Poca amplitud. El Barcelona siempre lo intentó por el centro, justo por donde más hombres acumuló el Zaragoza. El poco peligro que creó le llegó de algunos saques de esquina y faltas. La creatividad individual tampoco apareció ante el atasco colectivo. Los desmarques siempre fueron de apoyo hacia el balón y nunca en profundidad.Muchos centrocampistas. El Zaragoza empezó con la defensa adelantada presionando más arriba. Llenó el centro del campo de jugadores para impedir que el Barcelona maniobrase con comodidad. Las pérdidas de balón en su propio campo le obligaron a retrasar las posiciones para defender. Sin embargo, encontró más espacios para salir y consiguió llegar con más peligro.

Sin claridad. En el comienzo del segundo tiempo el Barcelona perdió orden. Se ampliaron las distancias entre sus líneas y tuvo más dificultades para recuperar el balón. Con los minutos, presionó más arriba y de forma más sincronizada.

Mejor juego. Con el acierto en el pase, el Zaragoza ganó en aplomo. Cuando mejor estaba jugando, una tardía presión y un error en el marcaje le costaron el partido.

La individualidad. En un balón a la olla, Giovanni desatascó lo que parecía imposible. El Barcelona volvió a ganar gracias a la inspiración individual. Por ocasiones y dominio no lo mereció. Tras el gol le llegaron las mejores oportunidades. El empuje del Zaragoza puso en peligro la victoria. Hasta el final, muy nervioso, se dedicó a dejar pasar el tiempo. Enhorabuena.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de abril de 1998