MOTOCICLISMO

Un personaje e contrastes

A sus 26 años, 'Max' Biaggi reúne un historial tan brillante como rico en anécdotas, sucesos extravagancias

Massimiliano Max Biaggi es todo un personaje por su carácter y por sus logros deportivos. Cumplidos los 26 años posee ya un historial tan repleto de resultados brillantes como de episodios para recordar. Se trata de uno de esos tipos que agotan los calificativos, uno de los campeones que el deporte conoce de tanto en tanto.Nacido en Roma -es un apasionado del calcio y un seguidor del Lazio, uno de los equipos de moda, pese a ir a rebufo del Juventus y el Inter- y con una infancia difícil, su vocación motociclista tardó en despertar. No fue hasta los 17 años cuando un amigo le animó a acompañarle a unas pruebas de motociclismo en un circuito cercano. A la temporada siguiente se proclamó campeón de Italia.

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Al cabo de dos cursos conquistó el título europeo, y ahora, apenas nueve años más tarde, suma ya cuatro coronas de 250cc (1994, 1995, 1996, 1997), 29 victorias en grandes premios de esta categoría y, además, el histórico triunfo de ayer en Suzuka en 500cc, justo el día de su debut en la prueba reina.

Pero la exuberancia, la precocidad y la extravagancia de Biaggi se prolongan más allá de la pista. Vive en Montecarlo como una estrella, se ha hecho amigo de Silvester Stallone, ha salido con Naomi Campbell, posee un Ferrari desde hace tiempo, frecuenta los concursos de misses... y media Italia le ama por todo ello y la otra media le odia por ser un engreído.

Unos le adoran como campeón -ningún piloto antes que él tuvo un club de admiradores- y otros como Pletro Biaggi", agregó; "para todo el mundo es el padre de Max". El mismo hombre capaz de esta bravata lloró hace poco en una sala de prensa al ganar un gran premio tras la muerte de un sobrino a causa de leucemia.

Max vive en permanente contraste. Sin embargo, con el casco puesto, ese casco que lleva pintadas las garras de una pantera negra, sólo tiene una cara, no ofrece más color que el del pilotaje espectacular y la búsqueda de la victoría a cualquier precio. Con estas armas amenaza ya la hegemonía del número uno del mundo, el australiano Mick Doohan, en la categoría reina del motociclismo. le dedican pancartas ofensivas por ser tan chulo. Su última perla tiene fecha reciente. La pronuncio ayer mismo en el escenario de su victoria: "Le dedico el triunfo a mi padre, que me sigue a todas las carreras". "Es una recompensa porque hace tiempo que nadie le conoce

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 05 de abril de 1998.

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