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TRIBUNA

Un sólido sistema

Con permiso. El Atlético llevó la iniciativa hasta donde le dejó el equipo italiano. Después, tuvo muchos problemas para superar su sólido sistema de contención. En ocasiones intentó evitar la presión en medio campo con balones en largo sobre Vieri con poco provecho. Bien organizados. El Lazio se presentó en el Calderón con un sistema de dos líneas de cuatro, Mancini de segunda punta y Boksic como hombre más adelantado. Defendió en zona. Cuando perdía la pelota se replegaba hasta el medio campo para iniciar la presión. Aunque mantenía una buena organización defensiva, tenía algunos problemas cuando uno de los centrales salía a presionar a zonas intermedias.

Más libertad. Vieri echó en falta a alguien más cerca con quien conectar y poder jugar más en corto. Caminero gozó de más libertad, se movió mucho y recibió bien entre líneas, pero le faltó acierto en las acciones finales. Pantic, escorado a la derecha como centrocampista, tuvo escasa presencia.

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Al contraataque. Ofensivamente, la principal arma de los italianos fue el contraataque. Lo efectuaban con verticalidad y a pocos toques, incorporándose muy bien los centrocampistas. Realizó fútbol control, y sólo atacó cuando la posibilidad fue muy clara, manteniendo siempre un buen equilibrio.

Con ritmo. En el segundo tiempo el Atlético acentuó la presión recuperando antes el balón y más cerca del área. La banda izquierda adquirió protagonismo con Lardín, que estuvo muy bien hasta que terminó fundido y sustituido. Además del partido, perdió a hombres importantes para la vuelta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de abril de 1998