Entrevista:

"En la oferta de diálogo de IU hay que incluir a Nueva Izquierda e IC"

El Partido de Acción Socialista (Pasoc) nació hace 15 años por la necesidad de "crear algo que supliera la falta de identidad del PSOE", dice Alonso Puerta, su secretario general. Hoy, cuando acaba de celebrar su sexto congreso, el 40% de sus afiliados no ha militado nunca en el PSOE. "Eso indica la evolución y la firmeza de nuestra organización", advierte Puerta. Expulsado hace más de 15 años del PSOE, en la actualidad es eurodiputado por parte de Izquierda Unida (IU). El VI Congreso del Pasoc reeligió ayer por 145 votos a favor, 17 en contra y 10 abstenciones a Pablo Castellano como presidente de la comisión ejecutiva federal y a Alonso Puerta como su secretario general.

Pregunta. Dicen de ustedes que son la coartada de Izquierda Unida.

Respuesta. Pues no es verdad. Cuando iniciamos nuestra andadura, decidimos mantener vivo el socialismo. Pero nuestra contribución no estaba en el PSOE, sino como componente socialista en IU. El Pasoc no es coartada para nadie. Es una parte de IU. Aunque reconocemos que el PCE es mayoritario y que el voto mayoritario es comunista.

P. ¿Y no cree que ese PCE mayoritario condiciona cualquier política de IU?

R. Si se quiere tener una izquierda extramuros de la Internacional Socialista, se tiene que contar con la base social del PCE. Yo estoy convencido de que Izquierda Unida no es una fórmula electoral del partido comunista. En IU hay otros componentes, además del comunista: fundamentalmente, los socialistas del Pasoc y el componente radical de los ecologistas. Si fuera sólo comunista, IU tendría un serio quebranto en sus votos.

P. ¿Cómo ve el Pasoc el llamamiento al diálogo por la jornada semanal de 35 horas que ha hecho IU?

R. El Pasoc cree que, además de que tenga razón, IU debe ser útil para la sociedad. IU tiene más del 10% del apoyo social, pero sola no puede solucionar los problemas. Necesita el apoyo de otras fuerzas. En la izquierda social está el PSOE. Eso hay que admitirlo y contar con ellos. No estoy diciendo hablar de candidaturas comunes. Sin embargo, yo creo que hay que cogerle la palabra a su secretario general, Joaquín Almunia, y buscar colaboración y diálogo.

P. Habla usted del PSOE, pero el líder de IU, Julio Anguita, ha excluido de su llamamiento a Iniciativa per Catalunya (IC) y Nueva Izquierda.

R. La campaña de pleno empleo hay que hacerla de forma que produzca todos los apoyos y que, además, se complemente con la acción de los sindicatos. Pero hay que ser más ambicioso y no ver como único objetivo final la jornada de 35 horas. Esa es una campaña que tiene que insertarse en una política social y de empleo no sólo de IU, sino de toda la amplia base social de la izquierda.

P. ¿Incluido el PNV y excluidos Nueva Izquierda e Iniciativa per Catalunya?

R. Todos los que se sumen. Pero en la oferta de diálogo hay que incluir a Iniciativa y Nueva Izquierda. Lo que importa es lograr el objetivo de las 35 horas. Si tu vocación es ser útil a amplias mayorías sociales, tienes que buscar el más amplio apoyo. En Francia, la idea la lanzó el partido comunista y se la ofreció a otras fuerzas que se han ido sumando a su propuesta.

P. ¿Hasta dónde llegar con esa oferta de colaboración? Da la sensación de que está hablando de unir fuerzas no sólo para las 35 horas.

R. Pues yo hasta creo que hay que conseguir el voto del centro, pero sin perder el equilibrio, sin poner ahí el centro de gravedad. Tendríamos que tener en cuenta el modelo francés. Tendríamos que hacer un programa mínimo que abarcara a la mayoría social. Ojo, un programa mínimo, no un programa de mínimos. En ese camino, posiblemente la mayor dificultad estaría en el Partido Socialista Obrero Español. Sin embargo, creo que, a la larga, no sería imposible elaborar un programa que revitalizara la vida democrática evitando la partitocracia y a esa clase política instalada. Habría que cambiar la ley electoral para llegar a los 400 diputados. Y en lo que es economía y política social, elaborar un programa, basado en la lucha por el empleo y la cohesión social, que tuviera su eje en la jornada semanal por ley de 35 horas. Eso es posible y realizable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 22 de febrero de 1998.

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