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FÚTBOL 24ª JORNADA DE LIGA

El Barcelona olvida la psicosis de los últimos minutos

El Tenerife logró el gol del empate al minuto de la reanudación

El Barcelona logró ayer sumar un punto en su visita a Tenerife y se olvidó momentáneamente de la psicosis que le llevó en partidos anteriores a perder en los últimos minutos. Aunque el conjunto canario apretó en la recta final del choque, el grupo de Van Gaal no pasó por momentos de gran apuro y supo mantener el empate a un gol. Por su parte, el Tenerife no aprovechó excesivamente sus armas y, en un partido exento de calidad y de oportunidades claras de gol, se dedicó a contener para, cuanto menos, sumar un punto de gran valor.Antes del partido, los entrenadores afirmaban que el empate no servía a ninguno de los dos equipos. Sin embargo, tal y como se desarrolló el encuentro, al final se tuvieron que dar por satisfechos con el punto obtenido. El choque sólo ofreció emoción al público asistente, puesto que ni el Barcelona ni el Tenerife lograron desarrollar un juego vistoso y de calidad. En la primera mitad el conjunto azulgrana dominó pero se perdía en multitud de toques en el centro del campo, sin ninguna profundidad. Los marcajes del Tenerife a los hombres clave de su rival eran pegasosos. Ballesteros perseguía por todo el campo a Luis Enrique, y Alexis y Llorente se las veían con Figo y Rivaldo por sus respectivas bandas. Sergi y Robaina mantenían un gran duelo en el centro del campo, mientras que Nadal trataba de neutralizar con acierto a un desafortunado Kodro.

La pizarra se imponía a la creatividad, y sólo una genialidad de Giovanni, que se deshizo de dos contrarios, rompió el partido. El balón que envió desde cerca de la línea de fondo acabó en los pies de Rivaldo que tuvo todo el tiempo del mundo para prepararse y rematar a bocajarro a gol.

El Barcelona había logrado tener la posesión del balón, una obsesión de Van Gaal, pero sin demasiada eficacia. Luis Enrique actuaba como el hombre más adelantado, pero no podía suplir la ausencia de un delantero centro. El juego resultó premioso y el Barcelona no parecía sacar provecho de las carencias de un rival que parecía poco confiado en sí mismo. Hay que tener en cuenta que su dominio llegó a ser abrumador, pero sin un acoso en toda regla a la portería de Unzue.

El gol del Barcelona, al filo del descanso, hacía presagiar un mayor control del conjunto catalán en el segundo tiempo. Sin embargo, los planes de Van Gaal se desbarataron con el gol logrado por Jokanovic en el primer minuto de la reanudación.

Fue un copia de lo que ha venido sucediendo en las últimas semanas. Acababa de comenzar la reanudación y, poco menos que en la primera jugada, llegaba el gol. Vino precedido de un fallo defensivo, que sirvió para que el Tenerife lanzara un balón sobre la portería azulgrana. Había dos delanteros frente a cinco defensas. Era un balón de rutina, de esos que se lanzan sobre el área cuando no se tiene alguna otra idea en la cabeza. Por allí apareció Jokanovic, que estaba defendido por Celades. Incomprensiblemente, Celades descuidó su marca y dejó que Jokanovic enganchara un remate en plancha.

El Tenerife sólo se vio superior a su rival después de empatar, pero poco a poco su presión fue desapareciendo. El Barcelona superó esos minutos de descontrol y trató de buscar la portería canaria, aunque eran muy escasas las oportunidades.

El Tenerife aguantaba atrás y trataba de contragolpear con peligro, pero tampoco las ideas estuvieron claras en los últimos metros. Sólo en la recta final del choque, con dos o tres acercamientos de peligro, hicieron creer una victoria local.

El desgaste había sido importante y al final el temor a perder el partido hizo que tanto en el campo como en la repleta grada del Heliodoro Rodríguez se diera por bueno el resultado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 1998