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Canal + ofrece hoy los cinco mejores cortometrajes realizados en el 97

Bajo Ulloa, Fernández Armero, Santiago Segura, Javier Fesser, Miguel Bardem... Todos ellos empezaron con un cortometraje; cada uno posee el Goya correspondiente, y las carteleras ya han visto, o están a punto de hacerlo, algún largometraje con su firma. Es decir, el corto es la mejor carta de presentación. Piezas de Canal + presenta (0.10) la obra de los candidatos a los Goya con Cazadores, de Achero Mañas, el ganador, a la cabeza.

La cotidianeidad contemplada desde su lado más amargo es el hilo conductor que liga la totalidad de los cortometrajes que este año alcanzaron la candidatura al Goya. No en balde, todo el programa que ampara las realizaciones, bajo el título La quinta del sordo, constituye un homenaje a las pinturas negras del artista aragonés. Al final, fue un cuento infantil, cruel y cándido a la vez, el que empujó a su director, Achero Mañas, a abrazar la estatuilla. Fotografiado por el recientemente desaparecido Teo Escamilla y con la participación en el apartado productivo del propio programa Piezas, el que fuera actor en Belmonte y La ley de la frontera utiliza el modo de narrar de un documental para sumergirse en las miradas de unos pequeños torturadores de animales, con especial dedicación a las sufridas lagartijas. De este modo, Mañas insiste, tras Metro, en los mundos periféricos para indagar en la violencia y, sobre todo, la ternura. La piedad del niño llamado Tatus, conmovido ante los maullidos de un gato, se antoja inmensa. Tan grande como el oficio derrochado por estos cinco cortometrajistas.La juventud del cineasta triunfador contrasta con la larga trayectoria de Antonio Conesa. El responsable del premiado Huntza (1992) presenta Campeones. Un soberbio melodrama resuelto en 19 minutos es la excusa para hilvanar una desgarrada parábola de pasión, muerte y fútbol. En las gráficas palabras del realizador: "Uno trabaja, pelea, juega como nunca... y pierde, como siempre. El fútbol es, a veces, tan injusto como la vida". Los aficionados del Atlético de Madrid tienen aquí una cita más que obligada.

Encuentro en la carretera

En la misma tónica de agria dureza discurren las otras tres piezas. En medio de ninguna parte, firmada por Javier Rebollo y sostenida por una excelente fotografía de Santiago Racaj y un no menos sorprendente trabajo de la actriz Lola Dueñas, propone un frío viaje a la desolación. En un bar de carreteras perdido en mitad de La Mancha, un ex presidiario se reencuentra con su amante. Unos amagos de conversación, dos proyectos imposibles de casar y el anunciado fracaso. "Hasta el paisaje impide el amor", dice el director novel, pero de amplio currículo como realizador de televisión.Pasaia, por su parte, se sitúa en los desolados submundos de la droga. Su director, Mikel Aguirresarobe, se vuelve a asociar, como ya hiciera en Toros (1995), con el buen hacer del director de fotografía Pancho Alcaine, hijo de José Luis Alcaine. En el reparto, Fele Martínez y Leire Berrocal.

Por último, el premio a la más ingeniosa, simple y efectiva resolución se lo lleva el guionista y director Pablo Fernández Fernández. En un único plano-secuencia de 10 minutos, Hola, mamá presenta un brutal alegato antibelicista. Una simple llamada de teléfono soportada en el rostro del actor Iván de Sousa es lo único que le basta al director para mostrar lo peor de la guerra. Así, una velada que se anuncia tan dura como gozosa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de febrero de 1998

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