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TRIBUNA

Marcar el ritmo y enfriar el juego

Problemas en defensa. La falta de vigilancia sobre los jugadores valencianistas descolgados propició la jugada del penalti, que puso en desventaja al Madrid en el minuto cuatro. La presión del equipo blanco era débil e individual.Sin esfuerzo aparente. El Valencia salió al Bernabéu dispuesto a confirmar su progresión. Convencido de sus posibilidades marcó todos, los ritmos en este primer periodo. Ejerció un gran control sin demasiado esfuerzo. Jugó el balón con tranquilidad atrás y en el centro del campo. Cuando se lo permitieron jugó con sus laterales y sobre todo con sus puntas, que se convirtieron en una auténtica pesadilla.

Utilizó las bandas. La posición más centrada de Seedorf y Redondo permitía que Karembeu y Raúl dieran amplitud al campo al jugar más abiertos. El Madrid utilizó bien las bandas, siendo por la izquierda por donde mejor progresó.

Con velocidad. El Valencia salió en la reanudación vigilando sus posiciones defensivas sin encerrarse demasiado en su área. Aprovechó las debilidades madridistas en la presión para salir con velocidad a la contra. En los peores momentos supo enfriar el juego y nunca renunció al tercer gol.

Careció de acierto. En el descanso Heynckes reestructuró el equipo. Sacó a Savio, colocándolo en la banda izquierda. El Madrid tuvo que asumir muchos riesgos para intentar remontar el resultado, lo que en ocasiones le dejó a merced del contrario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 3 de febrero de 1998