El asesino del matrimomo alicantino había sido despedido por sus víctimas

Un hombre de 29 años, sin antecedentes penales pero agobiado por problemas económicos, se ha confesado autor de la muerte a cuchilladas de un empresario y su esposa, ocurrida el viernes en Alicante. El suceso se produjo en el domicilio de las víctimas. El homicida, que había trabajado hasta junio pasado como representante comercial del negocio del empresario, una ferretería, acudió armado con un cuchillo al piso de sus antiguos jefes, sito en el número 1 de la calle Joaquín Orozco, con la intención de robarles para hacer frente al pago de las deudas pendientes, según confirmó ayer el comisario jefe de Alicante, Enrique Oñoro.El agresor fue citado a la comisaría en el tarde del sábado y, allí, ante la evidencia de las pruebas en su contra, reconoció que acuchilló a José Bru Ramón, de 82 años, y su mujer Susana Moya, de 63. El homicida, cuya identidad responde a las iniciales J. A. M. S., natural de Madrid y vecino de Alicante, había trabajado durante cinco años, en calidad de representante comercial, para el empresario José Bru, propietario de una ferretería. Un establecimiento ubicado debajo de su vivienda.

Fue despedido el pasado verano "por baja rentabilidad", según informó el grupo de de homicidios de la Comisaría encargado de la investigación. El homicida declaró a la policía que, en los últimos meses, se había acentuado su crisis económica por problemas sentimentales.

Según el relato, policial, el agresor llegó al domicilio del matrimonio sobre las 14.30 del viernes, justo cuando acababan de cerrar al público el local. El matrimonio, pese a su talante desconfiado, abrió la puerta "por tratarse de un conocido". Este intentó . venderle al empresario unas bombas de agua, negocio al que se dedicaba últimamente. El asesino entabló una discusión en el pasillo de la casa con la mujer. "Ella empezó a chillar y el agresor sacó el cuchillo que portaba y le lanzó unos cortes", comentan los agentes. "Posteriormente, hizo lo propio con el marido. Durante la agresión se rompió el cuchillo y el atacante se produjo una herida en la mano", añaden los policías.

Tras consumar la agresión -la mujer recibió ocho puñaladas y el hombre ocho, según la autopsia, que les causaron la muerte al instante-, el asesino bajó a la ferretería y robó 10.000 pesetas de la caja registradora. Del domicilio de sus víctimas no se llevó nada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 02 de noviembre de 1997.

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