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El comisario que detuvo a Roldán se niega a revelar sus fuentes

Juan Antonio González García, comisario jefe de la Brigada de Policía Judicial de Madrid, se acogió ayer al secreto profesional para no revelar al tribunal que juzga el caso Roldán la identidad de la persona que le facilitó la localización y detención del ex director general de la Guardia Civil en febrero de 1995 después de 11 meses de fuga. El presidente de la sala aceptó su negativa.El testigo aseguró que junto a otro agente se trasladó a Bangkok el 18 de enero de 1995 porque había recibido una información de que el prófugo se encontraba en Laos. Tras alojarse en un hotel de la capital tailandesa, recibió la llamada de una persona que se hacía llamar capitán Tang Khan, quien le comunicó días más tarde que la entrega de Roldán tendría lugar a las nueve de la noche en el transfer del aeropuerto internacional.

"El día de la entrega pagamos el hotel, facturamos el equipaje y fuimos a la sala vip del aeropuerto. Luego, el comisario Maximiliano García Cantos y yo caminamos hasta el transfer. Miré a las mesas y vi a una persona de aspecto asiático que me miró y se levantó. Se acercó a mí y me preguntó si era yo el señor González. Nos enseñamos las respectivas placas policiales y le seguí hasta una sala de habitaciones de descanso. Entramos y allí, acompañado de otro asiático, estaba Roldán en el lavabo preparado con su gabardina y dos maletas", relató el comisario.

Un carné de rumbero

El policía aseguró desconocer que el capitán Tang Khan era un falso funcionario y relató que este último le entregó un sobre dirigido al ministro Juan Alberto Belloch y otro con la documentación de Roldán. ¿Y no se dio cuenta de que era un falso capitán?, le preguntó el abogado del procesado. "Aunque me hubiera enseñado un carné de rumbero, me habría dado igual. Yo soy un inspector de policía e iba a detener a Roldán", contestó.Aseguró que Roldán se entregó voluntariamente y les "acompañó" hasta Roma, donde a bordo de un avión de las Fuerzas Aéreas españolas se le detuvo. El comisario González reconoció haberse entrevistado en París con Francisco Paesa, en octubre de 1994, pero negó que éste se hubiera ofrecido para localizar a Roldán, tal como el propio Paesa reconoció durante la instrucción de la causa.

Paesa fue la persona que ayudó a Roldán a realizar su fuga y a esconder los 1.700 millones de pesetas que el procesado tenía en un banco de Singapur. Varios testimonios recabados por EL PAÍS aseguran que cuando la justicia suiza bloqueó las cuentas de Paesa en Ginebra, éste se ofreció a colaborar con la policía española e ideó la rocambolesca entrega en Bangkok tras convencer a Roldán que su falsa extradición sería por sólo dos de los siete delitos que le imputan. El procesado cayó en la trampa y los agentes españoles se mantuvieron al margen de la operación para evitar que ésta fuera ilegal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 3 de octubre de 1997