De los fantasmas a un comedido realismo

Xabier Arzalluz, en sus tres últimos discursos durante el día del PNV, ha pasado de invocar a los fantasmas a situarse en un comedido realismo, atravesando todo un periodo de euforia transferencial.En 1995, a falta de cinco meses para las elecciones generales que ganó el PP, previno a las masas contra "la derecha que quiere machacar al vasco que no se rinde".
En 1996, tras la firma del pacto de investidura presidencial con José María Aznar, gratificó a sus correligionarios
con la idea de que el PP estaba en disposición de ofrecer más estatuto que el PSOE.
Ayer, aunque aseguró que el acuerdo con el PP no está roto, les dijo que a partir de ahora van a tener que negociar tema por tema hasta que cumplan con el compromiso de culminar "esa ley orgánica que es el texto de Gernika".
No obstante, está agradecido a Aznar. Por eso, en una sorprendente declaración que apenas levantó los aplausos de los estupefactos espectadores, les pidió que no le odien porque no se ha portado del todo mal.


























































