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La mejor pesca

En Isla Cristina aún se celebra la victoria de su equipo sobre el Sevilla

Algunos de los jugadores del Isla Cristina, equipo sorpresa en la primera eliminatoria de la Copa del Rey al dejar apeado al Sevilla, no tuvieron el tiempo suficiente para saborear la victoria porque en la mañana de ayer debieron volver a sus actividades paralelas al fútbol: la albañilería, la electricidad o la limpieza de piscinas.Con un sueldo por temporada de 1.800.000 pesetas, casi todos los 22 jugadores de la plantilla de este equipo fundado hace 43 años y que sólo en dos ocasiones ha logrado llenar el estadio Polideportivo Municipal Isleño aunque la capacidad es de apenas 2.000 espectadores, tienen que robarle tiempo al deporte para aumentar sus ingresos que les ayude a vivir. Por ejemplo, el portero Barbero es albañil; el lateral izquierdo Jaime es electricista y hasta el entrenador Francisco Chaparro, debe dar clases en el Colegio San Francisco de Paula en Sevilla.

Acostumbrados a las necesidades no les molesta los hoteles que usan en sus expediciones. "Que sean limpios y que no pasen de 6.000 pesetas por persona", exige Chaparro, un entrenador que tiene una escuela clara: "Hay dos maneras de jugar al fútbol y no son la escuela Capello, Menotti o Bilardo, únicamente se juega bien o mal. Lo demás es verborrea".

Con esta tesis, Chaparro dirige al equipo que está recién llegado a la Segunda B, máxima categoría que ha alcanzado en su historia. "No perder la categoría es nuestra ilusión, claro que ahora tenemos uno adicional, llegar lo más lejos posible en la Copa del Rey".

Su presidente, Manuel Jesús Elías Contreras, pide que en el sorteo de hoy la suerte los acompañe. "0jalá nos toque un grande". De esta manera, Isla Cristina, una población de Huelva con 18.000 habitantes, podrá salir de nuevo a la calle principal, Avenida Gran Vía, fiesta que se ha vuelto a repetir. El 22 de junio, cuando, se consiguió el ascenso en el partido contra el Jerez de los Caballeros y el miércoles en la noche, tras la victoria sobre el Sevilla. Ayer la gente seguía feliz. "Tenemos motivos para celebrar. Nuestro presupuesto es de 60 millones de pesetas, el del Sevilla supera los 1.500 millones de pesetas y eso ya marcaba una diferencia".

Por eso, a los jugadores se les pidió que salieran al campo y se entregaran al máximo para quedar bien consigo mismos. "Nada más. No habíamos pensado siquiera en primas'', agrega el directivo.

El triunfo, sin embargo, no ha hecho disparar el optimismo. "No vamos a sacar los pies del plato", promete. Cree que de seguir así, se podrán mejorar las condiciones del club que tiene cuatro categorias más -juvenil, cadete, infantil y alevín-, con 122 jugadores.

En Isla Cristina la devoción por el equipo va en aumento. El campo actualmente está cerrado porque en el último partido de la liguilla de ascenso, los aficionados consideraron que el árbitro estaba pitando mal, invadieron el campo y uno de ellos intentó pegarle. "Son hechos que a veces pasan, pero lo importante es que ahora nos conocen por cosas mejores", dice Elías Contreras, el presidente del club de un pueblo que no alcanza a llenar siquiera la mitad de estadio Sánchez Pizjuán del Sevilla y del que en España se sabía por los castigos a los marineros en incontables naufragios. Ahora hundieron a un grande y lograron la mejor pesca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 1997