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El líder de IU pronostica un inminente desenlace

El coordinador general de Izquierda Unida (IU), Julio Anguita, se mostró tranquilo y confiado ayer en Gijón (Asturias) ante la concatenación de distintos focos de tensión surgidos en el seno de la coalición y aseguró que están en "una fase terminal". Anguita sostuvo que "se acerca el momento del esclarecimiento, que dejará a cada uno en su sitio", aunque no quiso pronosticar en qué sentido prevé que se vaya a dilucidar el debate interno. "Hoy no me he traído la bola de cristal", comentó con ironía.El dirigente de IU mantuvo el mismo tono irónico sobre las discrepancias y pugnas que se viven en el seno de la organización. "No sé si hay tensiones, la mía esta mañana estaba en 6,5. Por tanto, no la tengo muy alta". Todo lo contrario, es muy normal en los valores bajos de la tensión. A juicio de Anguita, "eso que llaman tensiones no es más que la manifestación de un problema muy antiguo, pero que está en fase terminal. Es el mismo problema de siempre, que se ha ido manifestando de diversas maneras a lo largo del tiempo, en 1977, en el 79, el 82, el 86 y el 91". Fechas que corresponden a caídas electorales del PCE o crisis internas del partido, como la del congreso de 1991.

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Anguita aclaró que cuando dice que estos problemas están en "fáse terminal" se refiere a que "está llegando el momento de una clarificación que deje a cada uno en su sitio, pero con serenidad y sin perder los nervios". Lo que tenga que decir, reiteró, lo dirá en la reunión que la Presidencia Federal de IU celebra mañana.

Respecto a la inscripción en el registro de denominaciones similares a la de Izquierda Unida, lo que ha sido interpretado como una forma de cerrar posibilidades a los críticos ante las anunciadas escisiones, Anguita aseguró que tal decisión se tomó "para evitar que cualquiera, desde fuera del mundo de Izquierda Unida, pueda utilizar las siglas de IU. Si alguien quiere sacar las cosas de quicio, que las saque".

El líder de IU no teme que una crispación de esa pugna pueda socavar el apoyo electoral a la coalición. "Yo no temo nada. Soy persona convencida de que nuestra propuesta política está llena de sentido común y que IU puede mirar al electorado a los ojos sin tener de qué avergonzarse o de qué arrepentirse".

Sobre los Presupuestos Generales del Estado para 1998, advirtió que van a ser "durísimos", y sostuvo, en velada referencia al PSOE, que quienes apoyan el pacto de estabilidad "no podrán rasgarse las vestiduras". "Es incompatible", opinó, "apoyar el pacto de estabilidad y al tiempo reclamar una política social".

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