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Tribuna:

¡Viva el poder!

Dicen los diseñadores tradicionales que está de moda el culo, pero creo que están equivocados. Lo que está en alza son los pies. Es muy acertado el anuncio de Tráfico asociando las zonas de la planta del pie a la toma de decisiones en el cerebro. En realidad, el cerebro ha pasado ya a la condición del tercer órgano más importante, con permiso del hígado. El primer alcalde demócrata de Ferrol, forense de profesión, quiso sustituir la estatua de Franco por un monumento al hígado, pero no le dejaron los poderes fácticos. Dicen que la del dictador es una estatua ecuestre, pero es pedestre, sólo que en cuadrúpedo. Por eso le llaman la del Burro Grande. Ahora estamos. en un momento moderno muy pedestre.Los nuevos diseñadores, se han lanzado a la captura del pie. Con Versace se ha muerto también una geopolítica del cuerpo. La mirada se ha desplazado a ras del suelo. Va de abajo arriba. De los pies a los ojos. Dime qué calzas y te diré quién eres. Ya no se trata de piel fina ni de tacones acharolados. El signo de clase, un populismo carísimo, son selectas zapatillas deportivas. Pies que remontan en fascinantes naves pedestres de carbono, cámaras de aire y lucerío intermitente.

¿Qué clase de Gobierno tenemos? ¿Liberal? ¿Conservador? ¿Socialcristiano? ¿Pro chino? No. Tenemos un Gobierno pedestre. En cuestión de libertad, adopta, como diría Llamazares, la táctica de las tres bes. O sea, balor, boluntad y huebos. El fútbol es sólo una metáfora pedestre. Todo lo que estamos viviendo en el campo de la comunicación es un thriller pedestre contra el cerebro, pensado con los pies, con leyes y artimañas pedestres, con jugadas sucias y guionistas antaño disfrazados de periodistas liberales a los que sólo les falta ahora decir o titular, como en los regímenes cuadrúpedos: "¡Viva el poder!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de julio de 1997