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El "caso Alcàsser" queda esta semana visto para sentencia tras dos meses de juicio

Miguel Ricart pasará esta semana sus últimas horas en el banquillo como acusado por el triple crimen de Alcàsser. El próximo sábado, previsiblemente, tendrá la última palabra antes de que el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Valencia anuncie que su juicio queda visto para sentencia. Atrás quedan más de dos meses de sesiones rodeadas de una gran tensión tanto en la sala como fuera de ella.

La polèmica en torno a la investigación del atroz asesinato de tres niñas de Alcásser en noviembre de 1992, propiciada desde los llamados juicios paralelos que condenó recientemente el Consejo General del Poder Judicial, ha incidido en el ritmo de la vista, marcado por interminables interrogatorios y debates sobre hipótesis del suceso. Aun así, lenta y tortuosaente, se han puesto de manifiesto los indicios que presuntamente relacionan a Ricart con crimen. Sus confesiones, que ahora niega y achaca a supuestas torturas, siguen pesando sobre él.El tribunal escuchará a partir del Jueves las conclusiones de, las diferentes partes y los informes finales acabarán, en principio, el próximo sábado. El enfrentamiento entre Ias acusaciones, en torno a la presunta participación de Ricart en el suceso y la, investigación del caso, que arrancó antes de iniciarse el juicio él 12 de mayo, se ha mantenido hasta el final. El fiscal y las acciones populares, la Asoclación Clara Campoamor y un grupo de organizaciones de mujeres de la Comunidad Valenciana, mantendrán las peticiones de más de 200 años de prisión para el único acusado detenido por el rapto, la violación y: el asesinato de Míriam García, Antonia Gómez y Desirée Hernández, cuyos cadáveres fueron hallados el 27 de enero de 1993 en una fosa en la zona montañosa de La Romana (Tous). Para estas acusaciones hay pruebas, suficientes de que Ricart participó activamente en el brutal crimen junto al prófugo Antonio Anglés, y no descartan la implicación de otras personas no identificadas.

Fernando García, padre de Míriam, y sus colaboradores sostienen que Ricart fue un mero enterrador para una supuesta red en la que estarían involucrados personajes de relevancia social. Estas teorías no han encontrado ningún respaldo en el juicio. Los abogados de García y Fernando Gómez, padre de Antonia, piden la condena de Ricart, pero no es desecartable algún cambio en su calificación final de los hechos. García ha manifestado que el procesado puede ser inocente y consideraque no existen pruebas contra, él. Sus abogados, en, esa línea, prácticamente han ignorado a Ricart durante el juicio, han intentado varias veces que se suspenda para nuevas investigaciones y se han centrado "en la búsqueda de supuestas irregularidades de la Guardia Civil y los forenses, quienes han rechazado tajantemente, estas acusaciones.

La posición de estos abogados, que apoyaron a la defensa cuando pidió que se anulasen las confesiones de Ricart, ha provocado tensión y más de una airada protesta del resto de acusaciones.

Prohibición

Por su parte, Rosa Folch, madre de, Desirée, que cree en la presunta culpabilidad de Ricart, se ha desmarcado de las tesis de Fernando García e incluso le ha prohibido que use el nombre de su hija en, sus apariciones televisivas o para la posible creación de una fundación para la que ya ha reunido decenas de millones de pesetas en donativos.En este contexto, la defensa ha aprovechado para ahondar en posibles contradicciones o incógnitas y finalmente ha pedido que se anulen numerosas diligencias y se investigue a la Guardia Civil por presuntas "inveracidades". Pedirá previsiblemente la absolución.

El acusado Rícart insiste en que confesó por unos malos tratos que no denunció por miedo, y ésa ha sido su única respuesta a, las contradicciones e incongruencias que le han señalado. Sin embargo, los análisis de una decena de pelos hallados en los cadáveres y sus ropas no le inculpan. Los forenses que le examinaron poco después de su detención y escucharon en parte su confesión niegan signos de tortura o síntomas de temor en Ricart. La Guardia Civil ha reiterado que las declaraciones del acusado se realizaron en presencia de abogados, y que cumplieron, al igual que las judiciales, todas las garantías. Otros testigos han ligadoal procesado a las andanzas del fugitivo Antonio Anglés, sobre el que Ricart descargó la responsabilidad del crimen antes de negar su participación.

Mientras, la coartada que anunció el procesado para la noche del 13 de noviembre de 1992, cuando desaparecieron las niñas, ha sido desmentida por los testigos que supuestamente debían apoyarla. Los informes periciales, a pesar del duro enfrentamiento entre los forenses valencianos y el perito de la acusación particular, el catedrático Luis Frontela, coinciden en la descripción de las salvajes lesiones sufridas por las tres niñas antes de morir de sendos disparos en la cabeza. Ricart describió en sus declaraciones parte de las lesiones de las autopsias.

La decisión sobre el valor probatorio de las primeras confesiones de Ricart y los sospechosos indicios que le apuntan quedará esta semana en manos del tribunal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de julio de 1997

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