Los sindicatos alemanes aceptan flexibilizar los convenios y las pensiones

Los sindicatos alemanes se muestran dispuestos a flexibilizar los convenios colectivos y a bajar, eventualmente, las pensiones. Tras meses de áridos debates políticos sobre las reformas que debe afrontar Alemania para salir de la parálisis económica, algo se mueve. De nuevo ha sido Dieter Schulte, presidente de la confederación de sindicatos (DGB), el que ha tomado la iniciativa. Mientras, el Gobierno demócrata cristiano-liberal de Helmut Kohl sigue buscando trucos financieros para tapar el agujero presupuestario.

El primer resultado de este movimiento de los sindicatos es el programa para promocionar los Länder orientales que presentará hoy, jueves, en Berlín el canciller Helmut KohI, tras un acuerdo "sorpresa" entre los sindicatos, los empresarios y el propio Gobierno.El objetivo del plan es la creación de 100.000 puestos de trabajo en esta parte de Alemania, donde el desempleo alcanza al 17,5% de la población activa y la economía está en regresión. El programa prevé medidas de apoyo a las empresas e incentivos por un total de 5.700 millones de marcos (470.000 millones de pesetas) hasta el año 2004.

El acuerdo para el este alemán se produjo horas después de que Dieter Schulte, presidente de la confederación de sindicatos, anunciara que la organización que preside y que todavía agrupa a unos nueve millones de trabajadores, está dispuesta a flexibilizar los convenios colectivos, con diferenciaciones por empresas, y a estudiar una posible rebaja de las pensiones.

La decisión sindical fue elogiada por patronales y miembros del Gobierno, pero criticada por algunos dirigentes del SPD, el partido de la oposición socialdemócrata, como Rudolf Scharping y Oskar Lafontaine.

"No hay que esconder la cabeza en la arena", dijo Schulte en el Congreso de Innovación que el SPD celebra estos días en Düsseldorf. Schulte pidió a los dirigentes del SPD que reflexionen sobre cómo se puede afrontar el desarrollo demográfico con el sistema de pensiones alemán, uno de los más generosos del mundo.

El único socialdemócrata que se desmarcó de la crítica a los sindicatos fue Gerhard Schr5der, ministro presidente de Baja Sajonia y hoy por hoy el que cuenta, según las encuestas, con mayores simpatías del electorado para ser el próximo canciller alemán.

Artificios contables

Mientras, en la coalición de Gobierno continúan los debates para buscar soluciones a los desajustes financieros del Estado, que este año necesita casi 30.000 millones de marcos más (2,52 billones de pesetas).El ministro de Finanzas, Theo Waigel, parece haber encontrado una mina de artificios financieros para lograr calzar a Alemania el zapato de Maastricht. El semanario Die Zeit, en su edición de hoy, cita alguno de los trucos, por ejemplo el empleo de financiación privada en 12 proyectos de obras públicas. El coste de estas obras no aparece en el Presupuesto, pero el Estado tendrá que pagarlo cuando concluya la construcción, comprometiendo así los Presupuestos del futuro.

El superávit de 9.000 millones de marcos que tiene el Estado en el seguro para los ancianos y discapacitados tendría que devolverlo a los contribuyentes, pero no lo hará para descargar así el déficit. Entre los "arreglos" que no cuentan para Maastricht está la venta de acciones de Deutsche Telekom.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 21 de mayo de 1997.

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