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El tribunal del 'caso Alcàsser' decide hoy si suspende el juicio para practicar nuevas pruebas

Miguel Ricart permaneció ayer poco más de una hora ante el tribunal que le juzga por el rapto, violación y asesinato de las tres niñas de Alcàsser en noviembre de 1992. El procesado, momentos antes de comenzar la sesión, se declaró no culpable del triple crimen. Ya en la vista pública, tuvo que limitarse a escudriñar al fiscal y a los abogados de las diferentes partes, que debatieron sobre posibles motivos de suspensión del juicio. El tribunal aplazó la vista hasta hoy para decidir si lo suspende para que se analicen las manchas de sangre y semen descubiertas a última hora por el forense Luis Frontela en la moqueta que envolvió los cadáveres.

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Ricart, de 27 años, pasó buena parte de la mañana en los calabozos del Palacio de Justicia de Valencia, ya que el inicio de la vista se retrasó tres horas. A la una en punto de la tarde, el reo fue trasladado a la sala de la sección segunda de la Audiencia escoltado por la policía y en medio de una lluvia de focos y flashes. Tranquilo y expectante, Ricart vestía una camisa estampada en tonos rosa, azules y marrones, pantalón vaquero oscuro y zapatillas blancas de deporte.Desde las diez de la mañana, los abogados cotejaron las listas en las que se relacionan las 350 piezas de convicción del sumario con los objetos depositados en la sala. La comprobación confirmó que la Guardia Civil no ha perdido ni destruido pruebas importantes, como viene afirmado Fernando García, padre de una de las víctimas.

No obstante, los letrados de Fernando Gómez, padre de otra de las niñas asesinadas, pidieron la suspensión del juicio porque no están a disposición del tribunal 15 objetos, entre ellos una cassete de Antonio Machín y un frasco de espárragos vacío. Las demás partes se opusieron al aplazamiento y destacaron que estos objetos no son relevantes para aclarar la participación de Ricart en el caso Alcásser.

El defensor del procesado, Manuel López-Almansa, de mandó la anulación de cinco declaraciones de Ricart ante la Guardia Civil por falta de garantías y de las dos primeras que prestó ante el juzgado por haberlas realizado "con temor". El fiscal jefe de Valencia, Enrique Beltrán, que se sintió atacado, replicó contundentemente que los interrogatorios que él presenció cumplieron con todas las garantías y rechazó cualquier anulación. Incomprensiblemente, los representantes de Fernando Gómez apoyaron la petición de la defensa de Ricart, a lo que el fiscal respondió que "es absurdo que haya una acusación que no acuse".

El motivo final. del aplazamiento hasta hoy del juicio fue el informe remitido inesperadamente el pasado viernes por el catedrático sevillano Luis Frontela sobre manchas de sangre y semen descubiertas en la moqueta en la que los criminales envolvieron los tres cadáveres. Los restos no han podido ser comparados con esperma y sangre de Ricart.El láser de Frontela

Frontela recibió la moqueta en septiembre de 1993, unos ocho meses después del hallazgo de los cuerpos de las víctimas en la fosa de Tous (Valencia). El perito achaca este retraso -en un fax enviado al tribunal ayer- a que hasta el pasado abril no dispuso de un aparato de láser para hacer el análisis, pero no ha explicado aún desde cuándo tenía previsto hacer la prueba y por qué no comunicó esta circunstancia al tribunal o a las partes.

El fiscal solicitó que se pregunte a la facultad de Medicina de Sevilla sobre cuándo recibió el aparato, y la asociación Clara Campoamor, acusación popular, estudiará si emprende acciones legales contra Frontela. El informe completo no fue entregado hasta ayer a las partes.

El tribunal suspendió la sesión para decidir si los análisis se realizan mientras dure el juicio o si éste se paraliza hasta que se conozcan los resultados. La acusación particular aprovechó la ocasión para pedir nuevas pruebas sobre ropas relacionadas con el caso.

El presidente de la sala, Mariano Tomás, molesto con los intentos de retomar cuestiones ya investigadas o que se verán en el sumario que sigue abierto en el juzgado de Alzira contra el fugitivo Antonio Anglés y otros sospechosos, subrayó la 11 obsesión investigadora" de la acusación particular.

Tomás señaló que "el proceso exige una gran claridad", pero dejó sentado que no tolerará que el juicio se retrase injustificadamente y dejó traslucir su deseo de comenzar cuanto antes el interrogatorio de Ricart. Los magistrados comunicarán hoy su decisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de mayo de 1997

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