Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
TRIBUNA

Faltó equilibrio

Organización. Conscientes de sus limitaciones técnicas, saben que el trabajo constante, el entusiasmo, la atención y sobre todo la organización dentro del campo les hace fuertes. Cuando Aimar llegó al Logroñés éste era un equipo roto. Morales, Abadía, Rubén Sosa podrían haber dado el triunfo si hubieran estado un poco inspirados.Desconocido. Un Robson desconocido alineó ayer a Pizzi, Ronaldo, Stoichkov en punta. Con este inusual atrevimiento, si añadimos la inclusión de Iván de la Peña, el Barcelona tampoco encontró el equilibrio que la presencia de Amor por un delantero le hubiera dado. La superioridad numérica en medio campo del Logroñés impidió que tantos delanteros pudieran recibir.

Abadía y Rubén Sosa. Si le conocieran como yo, sabrían porqué nada más llegar Carlos Aimar al Logroñés exigió la contratación de Abadía ante el escepticismo general. Su experiencia y voluntad unida al talento y la excepcional categoría de Rubén Sosa han mejorado sustancialmente el potencial del Logroñés.

El más flojo. Ronaldo mostró una actitud indiferente. Escasamente activo y despreocupado de lo que acontecía a su alrededor. Un solo disparo a puerta y muy lejos de los tres palos en el partido más flojo desde que está en España. También esto es inherente a algunos grandes jugadores.

Lo de siempre. El Barcelona acusó una total inoperancia ofensiva. La estrechez del terreno de juego y la perfecta colocación del Logroñés facilitaron la ausencia de espacios que pudieran ser aprovechados. Al final, lo de casi siempre. La calidad individual y el error defensivo les dio los tres puntos injustamente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de marzo de 1997