Plan para que Maradona 'muera' en Boca

El pasado miércoles, cuando Diego Maradona estaba listo ya para cruzar el río de la Plata y acordar las condiciones de su ingreso al Peñarol de Montevideo, el teléfono sonó al fin y un directivo del Boca Juniors le dijo lo que esperaba oír: "No te vayas". A su modo, como puede, con el tono y las palabras que le salen según en el estado en que se encuentre, el propio Maradona había reclamado públicamente que los directivos del equipo de su vida, el que ama y le representa, el más popular del país, hiciera algo para cumplir con su última voluntad como jugador profesional demorir en el Boca.

Ya no se trata de dinero, aunque ese sea el argumento que siempre parece explicarlo todo. Ahora es un asunto de cariño, de afecto, de reconocimiento. Si el fútbol argentino de verdad comprendiera lo que ha significado Maradona para su historia, todos los directivos deberían contribuir a que su carrera se cierre definitivamente al abrigo del cariño del público en cada campo de juego que pise durante su última temporada en el Boca. El final de Maradona es un problema de todos y no solo de la directiva del Boca. Pero nadie tiene un plan o una estrategia. Le temen a sus reacciones, al estado físico o mental en que se encuentre y a las consecuencias de sus actos. Para la mayoría de ellos es más sencillo hacer declaraciones comprensivas en los periódicos que prevenir el escándalo o la tragedia que imaginan.

Ignorar las críticas

Los directivos del Boca que aparecen como intermediarios han convencido a Mauricio Macri, el joven empresario presidente del club, para que ignore los insultos y las críticas que le ha hecho Maradona y "entienda" la situación. El vicepresidente segundo del Boca, Luis Conde, amigo de ambas partes, decía ayer: "No podemos aceptar que Maradona termine en otro club que no se a el Boca. Trataremos de que Diego baje el tono de sus críticas hacia Macri y que el presidente entienda por qué Maradona está tan enojado. Una vez que Diego se dé cuenta de que aun sigue perteneciendo al Boca, que jamás le cerramos las puertas, entonces trataremos de ponernos todos de acuerdo. La cuestión de la disciplina, del régimen de trabajo y de entrenamiento, todo eso es un problema del entrenador que también es amigo de Maradona y ya sabe cómo tratarlo".El presidente Macri ha hecho saber que no tiene "ningún problema" en permitir que Maradona vuelva a entrenar con el equipo: "No es cuestión ahora de ver quién da el primer paso, quién llama a quién. Maradona tiene que ponerse a las órdenes del entrenador y después se sabrá si está en condiciones de jugar o no". Los compañeros ya le han hecho saber de todas formas que le nepecitan, que con él el equipo seguramente ganará uno de los dos torneos del año. Héctor Veira, el entrenador, también se lo dice en público y en privado: "Vení, te esperamos, te necesitamos". Ellos, los jugadores y ex jugadores, son los que mejor conocen el tipo de estimulante que Maradona necesita hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de febrero de 1997.

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